Comité Noruego recompensó a actores directos en construcción del diálogo y protección de la estabilidad en medio del declive de la primavera árabe.
Sin el liderazgo de los representantes de los entes que formaron el Cuarteto, la democracia tunecina hubiera sucumbido a los odios tribales. De izquierda a derecha, Fadhel Mahfoudh, Houcine Abbassi, Wided Bouchamaoui, y Abdessattar ben Moussa.
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El Comité Noruego premió, tal como anticiparon algunos expertos, a agentes de paz que sin ser tan reconocidos como diplomáticos o políticos hicieron un aporte directo a la construcción de la concordia en algún país. Esta vez, el Cuarteto del Diálogo Nacional de Túnez se llevó el Nobel de Paz, por su invaluable papel en la construcción de la democracia tras la caída del régimen de Zine El Abidine Ben Ali (2011).
Por tanto, la importancia de la sociedad civil y el consenso fueron las ideas que se reconocieron en 2015. “Gracias a la confianza del pueblo, a la cooperación de los partidos y de los periodistas, el Cuarteto recibe este prestigioso premio”, dijo Wided Bouchamaoui, cofundadora del mismo, y presidenta de la patronal tunecina (Utica)....