La cifra de muertos en el atentado terrorista del domingo, frente a una popular heladería de Bagdad, capital de Irak, aumentó a 213, que lo convierte en uno de los peores desde la caída de Saddam Hussein en 2003, de acuerdo con el Ministerio de Salud de ese país.
Mientras el número de heridos alcanzó los 300, varios de gravedad, el Departamento de Estado norteamericano habló de un “asesinato en masa” y proclamó una lucha sin cuartel contra el autodenominado Estado Islámico (EI).
Por su parte, el Gobierno iraquí prometió aumentar sus castigos y esfuerzos contra el terrorismo y las “células durmientes” del EI.
En un comunicado, el Ministerio de Justicia prometió que las autoridades judiciales aplicarán “muy pronto” las penas de muerte contra “un grupo de criminales sentenciados conforme a la ley antiterrorista”.
En la nota, el Ministerio calificó el atentado de “traidora acción terrorista” y señaló que “coincide con las victorias de las fuerzas iraquíes que liberan el país del yugo terrorista”, en alusión a la ofensiva llevada a cabo contra el grupo yihadista.
Asimismo, presentó sus condolencias “a los familiares de los mártires de esta enorme tragedia”.
“Nos comprometemos a proseguir aplicando el castigo justo a todo al que se le ocurra intentar dañar y aterrorizar al pueblo iraquí”, concluyó la nota.
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