Celebró de manera precoz. Le faltaban cinco metros para cruzar la línea de meta en el sprint feroz en que terminó la etapa 15 del Giro de Italia 2026 y ya había dejado de pedalear. El noruego Fredik Lavik, un velocista de 29 años supo, a que, a pesar de que Mirco Maestri, del Polti y Martin Marcellusi, del Bardiani, le respiraban con fuerza en la espalda, a escasos centímetros, ninguno iba a pasar la línea antes que él.
Por eso abandonó antes de tiempo, en un impulso que solo pueden sostener los sprinters –tan locos, bichos raros–, la posición de esfuerzo máximo sobre la bicicleta que le da velocidades azarosas a los expertos en la materia y, en su lugar, levantó una mano del manillar, después la otra y posó para que en la foto de recuerdo quedara bien claro su rostro, así como el nombre de su equipo: UNO X.
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