Labradores, beagles y otros perros ladran cuando sus salvadores los sacan de las jaulas de una granja de Corea del Sur. Serán enviados a sus familias de acogida occidentales para evitarles acabar en un plato. Ser productor de carne canina tiene las horas contadas.
Ante una cada vez más baja demanda, el productor Kim Young-Hwan aceptó cerrar su establecimiento a cambio de recibir indemnizaciones de la Humane Society International (HSI), asociación con sede en Estados Unidos.
Es el segundo productor en tres años que acepta esta propuesta. Las cantidades exactas son confidenciales pero las transacciones se cifran en cientos de miles de dólares, incluido los costos de adopción.
Pero los llamados a prohibir el consumo de carne de perro, que llegan en...