Los lefebvrianos, conocidos oficialmente como la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), son un movimiento católico tradicionalista fundado en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre. En las últimas décadas han mantenido una relación de conflicto con el Vaticano por su rechazo a parte de las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II.
El grupo volvió a ser noticia esta semana luego de que el Vaticano confirmara este jueves la excomunión de seis obispos vinculados a la fraternidad, tras la consagración de cuatro nuevos obispos realizada el miércoles en Écône, Suiza, sin el mandato del papa León XIV, una decisión que la Santa Sede calificó como un acto de carácter cismático conforme al derecho canónico.
La decisión fue comunicada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que explicó que las ordenaciones episcopales se realizaron sin autorización pontificia. La medida afecta al obispo español Alfonso de Galarreta, quien presidió la ceremonia; al obispo suizo Bernard Fellay, que participó como coconsagrante, y a los cuatro nuevos obispos: el suizo Pascal Schreiber, el estadounidense Michael Goldade y los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier.
Según el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, los cinco participantes principales “han incurrido ipso facto en la excomunión latae sententiae (inmediata) reservada a la Sede Apostólica”. El decreto añade: “A pesar de las amonestaciones dirigidas al Superior General de la Hermandad Sacerdotal San Pío X, el obispo Alfonso de Galarreta ha realizado un acto de naturaleza cismática mediante la consagración episcopal de cuatro presbíteros sin mandato pontificio y contra la voluntad del Sumo Pontífice y ha incurrido ipso facto en las penas previstas”.
Antes de las consagraciones, el papa León XIV había enviado una carta al superior general de la fraternidad, Davide Pagliarini, para solicitar que desistiera de las ordenaciones. En ella escribió: “Les ruego y les pido de todo corazón: ¡vuelvan sobre sus pasos!”, y advirtió que “desgarrar la túnica inconsútil (sin costuras) de Cristo es un pecado de extrema gravedad”.
Pagliarini respondió rechazando que el propósito del movimiento fuera romper con la Iglesia católica. “Lejos de nosotros está la idea de separarnos de la Iglesia Romana; al contrario, deseamos servirla mediante medios extraordinarios, como se ayuda a una madre que atraviesa una grave dificultad y necesita una ayuda particular que no todos comprenden”, afirmó.
Origen, símbolos y las diferencias doctrinales con la Iglesia católica
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X nació en 1970 con el propósito de preservar las formas tradicionales de la liturgia y la enseñanza católica anteriores al Concilio Vaticano II. Aunque reconoce al Papa como cabeza de la Iglesia, discrepa de varias de las reformas aprobadas por ese concilio y sostiene que algunas de ellas representan un alejamiento de la tradición.
El símbolo más representativo de los lefebvrianos es la celebración de la misa tridentobiina o Vetus Ordo, el rito en latín utilizado durante siglos por la Iglesia católica y codificado por el papa Pío V en 1570. A diferencia del Novus Ordo, promulgado por Pablo VI en 1969, esta liturgia conserva el latín como idioma principal, mantiene oraciones y ritos tradicionales y suele celebrarse ad orientem, es decir, con el sacerdote orientado hacia el altar junto con los fieles.
Durante las consagraciones episcopales celebradas en Écône también fue pronunciado el juramento antimodernista (Sacrorum Antistitum), instaurado por Pío X en 1910 y abolido por Pablo VI en 1967 para ser reemplazado por una nueva Profesión de Fe y posteriormente por el Juramento de Fidelidad.
La vestimenta también forma parte de la identidad del movimiento. Los sacerdotes utilizan de manera habitual la sotana negra y rechazan el clergyman, la camisa con cuello romano empleada por buena parte del clero diocesano. En ceremonias solemnes, los obispos visten ornamentos tradicionales y, durante la reciente consagración episcopal, los celebrantes usaron guantes rojos, mientras que los nuevos obispos llevaron guantes blancos y recibieron la unción con el santo óleo mediante el rito tradicional de las vendas en la frente y las manos. Algunos sectores del movimiento conservan además el uso de la cappa magna, un manto prácticamente desaparecido en la mayoría de las diócesis.
Las diferencias con la Iglesia católica actual también abarcan aspectos doctrinales. La fraternidad cuestiona la interpretación de la libertad religiosa establecida en la declaración Dignitatis Humanae, mantiene reservas frente al diálogo ecuménico impulsado por Unitatis Redintegratio y continúa defendiendo el principio Extra Ecclesiam nulla salus, además de rechazar algunas de las reformas introducidas tras el Concilio Vaticano II.
Durante la ceremonia en Suiza, Pagliarini reafirmó esa postura al declarar: “Desde el Concilio Vaticano II hasta nuestros días, las autoridades de la Iglesia están imbuidas de un espíritu contrario al de la fe y obran contra la santa tradición”.
También expresó: “Nos consideran rebeldes, pero solo queremos servir a la Iglesia, como a una madre en dificultad que sufre, a veces traicionada”.
Y añadió: “Nos acusan de no amar al Papa, de no respetarlo, pero, porque amamos al Papa, no queremos verlo humillado cuando se pone en el mismo plano de los falsos pastores, de las falsas religiones, como hemos visto en varias situaciones”.
Presencia internacional y antecedentes del conflicto con Roma
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X mantiene presencia en más de 70 países. En América Latina desarrolla actividades en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, República Dominicana y Uruguay. Además, en 2024 fue reportada su presencia en Honduras.
Según datos de la propia Fraternidad Sacerdotal San Pío X, la organización cuenta actualmente con aproximadamente 500.000 fieles, 730 sacerdotes, más de 260 seminaristas y 1.482 religiosos. Además, dispone de cinco seminarios mayores, 798 lugares de culto y 94 escuelas, con presencia en más de 70 países.
El enfrentamiento entre la Santa Sede y la Fraternidad San Pío X se remonta a varias décadas. Durante el pontificado de Benedicto XVI se produjeron acercamientos, entre ellos el levantamiento de las excomuniones impuestas en 1988 y la autorización para celebrar nuevamente la misa en latín. Posteriormente, durante el pontificado de Francisco, las restricciones a la misa tridentina reavivaron las diferencias entre ambas partes.
Las recientes consagraciones episcopales sin autorización del papa León XIV representan un nuevo episodio de ese conflicto y alejan, por ahora, la posibilidad de una reconciliación entre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y la Santa Sede.