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Mundo | PUBLICADO EL 29 octubre 2022

“La única semejanza entre Bolsonaro y Lula es su predilección por Putin”: Jon Lee Anderson

Más de 165 millones de brasileros están habilitados para votar en la segunda vuelta presidencial.

  • Jon Lee Anderson es reportero de la revista The New Yorker y estuvo en el Festival Gabo en Bogotá. FOTO: Cortesía
    Jon Lee Anderson es reportero de la revista The New Yorker y estuvo en el Festival Gabo en Bogotá. FOTO: Cortesía
  • “La única semejanza entre Bolsonaro y Lula es su predilección por Putin”: Jon Lee Anderson
  • “La única semejanza entre Bolsonaro y Lula es su predilección por Putin”: Jon Lee Anderson
  • Jon Lee Anderson es reportero de la revista The New Yorker y estuvo en el Festival Gabo en Bogotá. FOTO: Cortesía
    Jon Lee Anderson es reportero de la revista The New Yorker y estuvo en el Festival Gabo en Bogotá. FOTO: Cortesía
  • “La única semejanza entre Bolsonaro y Lula es su predilección por Putin”: Jon Lee Anderson
  • “La única semejanza entre Bolsonaro y Lula es su predilección por Putin”: Jon Lee Anderson
Alfonso Buitrago Londoño

Luego de pasar varias horas en un bunker antiaéreo en Kiev y antes de su próximo viaje a Brasil para cubrir la segunda vuelta de las elecciones presidenciales este domingo 30 de octubre, EL COLOMBIANO habló con Jon Lee Anderson, reconocido reportero de la revista The New Yorker y experto en temas de América Latina.

Anderson estuvo presente en el Festival Gabo de periodismo, que el pasado fin de semana se llevó a cabo por primera vez en Bogotá (después de estar nueve años consecutivos en Medellín), donde moderó una conversación titulada “Autoritarismos dementes”, que contó con periodistas de la región que sufren o han sufrido presiones, persecuciones o incluso el exilio (Natalia Viana, de Brasil; Carlos Fernando Chamorro, de Nicaragua; Albor Rodríguez, de Venezuela; y Mario Beltrán, de El Salvador).

Usted acaba de llegar de Kiev, ¿cómo encontró a la capital de Ucrania?

Ucrania está en pie de guerra, pero lo interesante, para quienes no han estado allí, es que es una señora capital europea. Hay arquitectura lindísima de la época de Catalina La Grande, iglesias del siglo XII, tranvías, tiendas, restaurantes, es toda una ciudad europea y estás ahí y de pronto empiezan a caer bombas lanzadas por drones comprados por Putin en Irán.

¿Con qué imagen se quedó?

Estando allí cayó una bomba y vi el cráter en un parque, justamente donde quedaban el carrusel y los columpios de los niños. Te das cuenta de lo criminal y terrorista de esta guerra cuando estás en un lugar así. Putin lanza bombas donde quiere. Más de una vez ha matado a una veintena de personas, incluyendo mujeres y niños.

Su peligrosidad y agresividad han ido en alza...

La invasión que desató en febrero de 2022, en la que le ha ido muy mal, tenía como objetivo anexionarse el país entero. Luego, dijo que era solo para la parte este de Donetsk, pero en realidad tenía el plan de ocupar a Kiev en tres días y luego tomar el resto del país. Creo que su cálculo era que después de los cuatro años de Trump, de su lambonería con Putin, y de la retirada tan desastrosa de Estados Unidos de Afganistán, él consideró que era su momento.

Pasando ahora a América Latina y sus propios autoritarismos, usted ha seguido de cerca las elecciones en Brasil y va a regresar a dicho país para la segunda vuelta, ¿ve alguna similitud de ese autoritarismo militar de Putin en la figura de Jair Bolsonaro?

Ahora que mencionas a Brasil, curiosamente, quizás la única semejanza entre Lula y Bolsonaro sea su predilección por Putin. Lula es más sensato, critica a la OTAN y a los Estados Unidos por su expansionismo, pero prácticamente pinta a Putin como una víctima, que es el discurso de Putin; y Bolsonaro es igual, fue el último líder que visitó a Putin una semana antes de iniciar la guerra en Ucrania y estando con él, delante de las cámaras de televisión, dijo: “Este es un hombre que quiere la paz”, señalando a Putin.

¿Cómo es ese talante autoritario de Bolsonaro?

Lo que Bolsonaro demuestra como autoritario y que podríamos relacionarlo con Putin, primero es su desdén para todo lo relacionado con la política de género, una característica muy presente entre los autoritarios: misóginos, antigay; es más, Putin en un discurso alabó a Bolsonaro por su masculinidad. Es interesante porque ellos perciben un susto que hay en una parte de la población que reacciona ante estos cambios sociales tan fuertes y bruscos. Con eso juegan y muchas veces ganan el poder. También tiene una actitud marcadamente antidemocrática, Bolsonaro jamás ha sido demócrata.

Luego de la sorpresa por la alta votación conseguida por Bolsonaro en la primera vuelta presidencial, ¿cuál es su lectura de la segunda vuelta que se va a llevar a cabo este domingo 30 de octubre?

Lo sorprendente de la primera vuelta fue constatar que no solo se trataba de Bolsonaro, sino que había un fenómeno “bolsonarista”. Algunas de las personas más cuestionadas a su alrededor fueron votadas en posiciones como gobernadores y diputados, fue muy deprimente de presenciar. El ex ministro de Salud que negó la existencia del covid; Sergio Moro, el juez que conspiró con él para meter a Lula a la cárcel hace cuatro años; el ministro de Medio Ambiente que tuvo que dejar su cargo hace un año y medio por estar implicado en acusaciones de tráfico ilegal de madera en la Amazonía. Eso ha permitido que los bolsonaristas lleguen con fuerza e ímpetu a la segunda ronda. Los sondeos dicen que sigue un poco atrás de Lula, pero está dentro del margen de error y, sin duda, ha ido ganando terreno.

Y como sucedió en Colombia con una situación tan reñida, ¿también hay amenazas de fraude electoral?

Bolsonaro siempre ha cuestionado el sistema de votación electrónico, tanto así, que la Corte Suprema, para evitar una especie de golpe, inició conversaciones con los militares, que están ahora de alguna manera más cercanos a Bolsonaro que Lula y creó una especie de programa para comprobar ante ellos que no habrá fraude. Todos estarán pendientes de que si él pierde hable de fraude. Muchos analistas temen que lo haga con gente en la calle, como algo parecido a lo de Trump con la toma del Capitolio. Bolsonaro siempre ha mirado muy de cerca a Trump y lo ha emulado muchas veces.

Para mirar otros autoritarismos actuales en América Latina, ¿cuál es su mirada de El Salvador de Bukele?

Bukele es una criatura de estos tiempos, gobierna o mal gobierna por Twitter. En ese sentido, emula a Trump. Haberse catalogado como “el dictador más cool” es muy impropio para un presidente. Trump, Bolsonaro, Bukele, tienen algo en común de decir groserías, de dividir sociedades más que unirlas. Bukele tiene toda la legislatura, se tomó el Congreso una vez, tiene la Corte Suprema. Un país que tuvo una guerra civil muy cruenta, seguida por treinta años de impunidad y corrupción, es particularmente vulnerable. La presencia de Bukele en el poder es dañina para la sociedad civil y los tejidos cívicos.

¿Y la Nicaragua de Daniel Ortega y Rosario Murillo?

El caso de Ortega y su mujer, Rosario Murillo, su vicepresidenta y vocera del Gobierno, con mucho poder, solo se puede comparar con los Ceausescus de Rumania, con algo de Cienciología, porque ella pregona una suerte de misticismo burdo, que ha hecho que se monten en un tren de comportamiento muy extremo con la oposición, con la sociedad civil, con la iglesia. Han cerrado todos los espacios democráticos, no hay libertad de elección, no hay ningún periodista que pueda decir nada, a todos los candidatos presidenciales o los metieron a la cárcel o se fueron del país. Es decir, es el país más totalitario en las Américas, y uno de los más totalitarios del mundo.

No podemos dejar de hablar de Venezuela, que pareciera que hemos normalizado su situación...

Es autoritario a la manera cubana con algo de Las Vegas, en el sentido gansteril. Aparentemente los gobernadores de los estados venezolanos son como caciques, y a cada uno se le ha dado la posibilidad de sacar la economía local de la manera que quiera. Es un país que ha sucumbido a una criminalización de su política. En sus cuatro años, Trump no hizo nada serio como para mejorar la situación, intentó golpecitos, y creó un estado paralelo que no ha funcionado. Y Biden y compañía tienen una política de pragmatismo y cinismo, porque Venezuela tiene petróleo y han abierto una cierta puerta para ver cómo lidian con el país. Estamos en una época de Guerra Fría de nuevo. No creo que vamos a ver a Venezuela cambiar pronto.

En esa otra América Latina que no es la de los autoritarismos, desde el México de Manuel López Obrador hasta la Argentina de Alberto Fernández, ¿ve alguna esperanza?

Siempre tengo esperanza en América Latina, que está compuesta por pueblos sincréticos en ebullición. No son sociedades muertas, tienen muchos problemas, pero es un continente joven. La mezcla de razas propicia soluciones muy creativas en las artes, la política, la economía, y, por eso, nunca me desespero del todo. América Latina tiene todo por perder y por eso hemos visto esfuerzos, desde los estallidos sociales de jóvenes, que de una forma u otra han fomentado cambios en sus países. Es una demostración de que el continente puede buscar y encontrar líderes para procesos nuevos que ofrezcan caminos de reforma.

Escuche aquí la entrevista en el pódcast El Arranque Especial:

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Lula no tiene pacto con el diablo

El expresidente Lula, candidato más votado en la primera vuelta de las elecciones, se vio obligado a desmentir noticias falsas que lo acusan de tener “un pacto con el diablo” y reiteró que es cristiano y cree en Dios.

“Lula no tiene pacto ni jamás conversó con el diablo”, dijo en un mensaje publicado en sus redes sociales, después de que se difundieran noticias falsas en ese sentido, promovidas por grupos favorables a Bolsonaro.

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Jair bolsonaro el “elegido de dios”

El mandatario actual, que busca reelección, fue segundo en primera vuelta, pero logró mayoría en Cámara y Senado.

Lula obtuvo el 48,4 % de los votos válidos en la primera vuelta, mientras que Bolsonaro sorprendió al alcanzar el 43,2 % de los sufragios, un nivel que ninguna encuesta fue capaz de prever.

Para muchos creyentes, Bolsonaro es un enviado de Dios que fue ungido después del ataque a cuchillo en septiembre de 2018.

Si quiere más información:

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