El caso de Liam Conejo, un niño ecuatoriano de cinco años detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), sigue generando indignación en Estados Unidos. Su padre, Adrián Alexander Conejo Arias, negó haberlo abandonado durante el operativo migratorio y aseguró que la acusación en su contra es falsa.
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“Quiero demasiado a mi hijo. Nunca lo abandonaría”, afirmó el hombre en declaraciones a medios locales, luego de recuperar la libertad junto al menor.
La detención ocurrió el pasado 20 de enero, cuando padre e hijo fueron interceptados por agentes migratorios en Texas, a pocos metros de su vivienda, tras la jornada escolar del niño. Ambos fueron trasladados a un centro de detención familiar, donde permanecieron bajo custodia federal.
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Las autoridades del ICE sostuvieron que Conejo Arias huyó a pie y dejó al menor solo dentro de un vehículo en medio del invierno. “Abandonó a su hijo en pleno invierno en un vehículo. Uno de nuestros agentes se quedó con ese niño, mientras otros detuvieron a su padre”, declaró Marcos Charles, máximo responsable del ICE en Minneapolis.
Sin embargo, el padre rechazó tajantemente esa versión. Según relató, en ningún momento dejó solo a su hijo y siempre permaneció pendiente de su bienestar. Además, denunció que durante la reclusión el niño presentó problemas de salud y no recibió la atención médica necesaria.
“Pedimos medicación, pero nos dijeron que no tenían ninguna. El doctor dijo que no tenía nada para darnos”, aseguró.
Conejo Arias también describió como “no buenas” las condiciones del centro de detención en Dilley, Texas, donde estuvieron retenidos. Afirmó que fueron días de angustia, especialmente por el estado de salud del menor.
Tras la intervención de abogados y organizaciones defensoras de migrantes, un juez ordenó su excarcelación y ambos pudieron regresar a casa. “Estoy contento de por fin volver. Liam está muy contento de ver a su mamá y a su hermano otra vez”, dijo el padre.
El congresista demócrata Joaquín Castro celebró la liberación y cuestionó la detención de la familia. “Nunca debieron haber estado allí. Gracias a la presión pública, ahora son libres”, expresó.
La familia, originaria de Ecuador, ingresó a Estados Unidos en diciembre de 2024 a través de una aplicación oficial para solicitar asilo. Actualmente, su proceso migratorio está en trámite y no existe una orden de deportación en su contra.
Conejo Arias explicó que decidió migrar por seguridad. “Pedí asilo por mi familia, por mis hijos. Tengo miedo de volver a mi país”, dijo. Y añadió que su detención fue injusta: “Muchas personas solo vienen a trabajar duro y ayudar a sus familias. A nosotros nos arrestaron sin razón”.
El caso reavivó el debate sobre las condiciones de detención de menores migrantes y los procedimientos del ICE, especialmente cuando se trata de familias con solicitudes de asilo pendientes.