Los habitantes de Barcelona presenciaron en vivo y en directo un hito arquitectónico, que marcará un antes y un después en la historia de la Iglesia católica: la culminación de la torre central de la basílica de la Sagrada Familia, un proyecto extraordinario concebido por Antoni Gaudí, quien asumió el mando de la construcción tras la renuncia de Francisco de Paula del Villar.
Y es que este viernes una grúa amarilla colocó con total precisión el brazo superior de la gran cruz de 17 metros de altura y 13,5 de anchura, que completa la torre de Jesucristo, llevándola hasta los 172,5 metros y convirtiéndola automáticamente en la iglesia más alta del mundo.
En contexto: La Sagrada Familia de Barcelona ya es la iglesia más alta del mundo: ya tiene la gran cruz de Jesucristo
La Sagrada Familia no está terminada en su totalidad, puesto que aún faltan algunos detalles para su posible bendición el 10 de junio de 2026, fecha que coincide con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, considerado el “arquitecto de Dios”. Es posible que el papa León XIV asista a la bendición, aunque por el momento no hay confirmación oficial de su presencia.
A este templo todavía le faltan algunas fachadas en sus entradas, elementos escultóricos y adecuaciones internas. Sin embargo, lo principal era alcanzar la altura deseada de 172,5 metros para dar por culminada la edificación, cuya construcción se ha extendido durante 140 años.
¿Por qué se demoró tanto en construirse La Sagrada Familia?
Esta basílica está hecha de piedra de Montjuïc en su primera fase, la de Gaudí, un material que con el tiempo se agotó y dio paso a la piedra arenisca. A medida que avanzaron los trabajos, se fueron incorporando el hormigón en los siglos XX y XXI, así como el acero, la cerámica y los vidrios estructurales.
Este templo, como muchas construcciones centenarias, ha pasado por varios momentos de la historia que retrasaron su construcción. Las obras iniciaron el 19 de marzo de 1882, pero Gaudí asumió el proyecto cuando tenía 31 años y dedicó 12 años de su vida exclusivamente a su creación más importante, pues pretendía representar la naturaleza como el Jardín del Edén.
El “arquitecto de Dios” murió en 1926, cuando la obra apenas superaba una cuarta parte de su ejecución. Diez años después, en 1936, estalló la Guerra Civil Española y en ese contexto fue incendiado su taller, donde se encontraban los planos, maquetas e ideas del proyecto. Este hecho obligó a paralizar las obras durante varios años, hasta que pudieron retomarse progresivamente a partir de la década de 1950.
En 2010, el papa Benedicto XVI consagró la Sagrada Familia como basílica, convirtiéndola así en un lugar apto para el culto en la religión católica, aunque no estuviera terminada. Sin embargo, en 2020 se retrasó nuevamente la construcción debido a la pandemia, ya que los fondos provienen principalmente de la venta de entradas a turistas, donaciones privadas, visitas guiadas y actividades culturales.
La visión de Antoni Gaudí
Era claro que Gaudí sabía que su obra no estaría terminada mientras él estuviera en vida, pues sus maquetas eran tan futuristas que resultaban imposibles de materializar en su época; por eso fue considerado un visionario. “Mi cliente no tiene prisa”, decía en referencia a Dios.
En un documental de NatGeo de 2018 se reveló paso a paso el levantamiento de la Sagrada Familia y con detalle se evidenciaron los testimonios de algunos expertos, quienes contaron que se usó la piedra de Montjuïc en un principio debido a sus cambios de color y a su resistencia.
“Cuando se cerraron las canteras de Montjuïc, para la Sagrada Familia se planteó un serio problema, difícil de resolver. Tuvimos que buscar piedras por todo el mundo que cumplieran las características de la piedra de Montjuïc”, explicó a NatGeo Antoni Caminal, responsable del control de calidad de la piedra. Esto obligó a los ingenieros a buscar piedras en Escocia, Cantabria, Galicia, Francia e Inglaterra.
Ver culminada la Basílica de la Sagrada Familia significará un momento trascendental para la Iglesia católica, porque en ella existe la unión armoniosa de la arquitectura antigua con la moderna. Por ello, su inauguración representará el sueño cumplido de un visionario como Antoni Gaudí, quien desde su descanso en la cripta podrá contemplar su obra hecha realidad.
Documental de NatGeo de 2018