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Mundo | PUBLICADO EL 24 enero 2022

Golpe de Estado en país africano: militares se toman el poder en Burkina Faso

  • El país africano se ha visto afectado por una espiral de violencia atribuida a grupos yihadistas. FOTO EFE
    El país africano se ha visto afectado por una espiral de violencia atribuida a grupos yihadistas. FOTO EFE
  • El país africano se ha visto afectado por una espiral de violencia atribuida a grupos yihadistas. FOTO EFE
    El país africano se ha visto afectado por una espiral de violencia atribuida a grupos yihadistas. FOTO EFE
AFP

Los militares de Burkina Faso anunciaron este lunes la toma del poder del país africano, debido al fracaso del presidente Roch Marc Christian Kaboré para contener el auge de los yihadistas.

A través de un mensaje emitido por televisión, los golpistas proclamaron este lunes el “fin del mandato” tras un motín que comenzó el domingo. Así mismo, anunciaron el cierre de las fronteras y prometieron un “retorno al orden constitucional” en un plazo “razonable”.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, “condenó firmemente” la acción militar y en un texto leído por su portavoz, dijo que “preocupa la protección y la integridad física” de Kaboré tras “el golpe de Estado perpetrado el 23 de enero por sectores de las fuerzas armadas”.

Los soldados se alzaron en varias bases del país pidiendo la salida de la cúpula militar y más recursos para luchar contra los grupos yihadistas que han inicidido en el territorio desde 2015.

Kaboré, que está en el poder desde 2015 y fue reelegido con la promesa de convertir en prioridad la lucha contra los yihadistas, es blanco de críticas por el fracaso de su política para frenar la violencia de los mismos.

El partido del presidente, el Movimiento del Pueblo por el Progreso (MPP), ianunció que Kaboré fue víctima de “un intento de asesinato fallido” tras las informaciones de que el mandatario estaba detenido.

El MPP denunció que el país “se encamina cada hora que pasa hacia un golpe de Estado militar” y señaló que la residencia del mandatario fue “saqueada”.

Un corresponsal de la AFP constató que fuera de la residencia había vehículos baleados y trazas de sangre.

Anteriormente hubo reportes contradictorios sobre el paradero de Kaboré.

Una fuente de seguridad indicó a la AFP que el presidente, el jefe del parlamento, Alassane Bala Sakandé, y algunos miembros del gabinete están en manos de los soldados.

Esta información fue confirmada por otra fuente de seguridad, pero un miembro del gobierno informó que el mandatario fue “exfiltrado” de su hogar por su guardia antes de la llegada de hombres armados que dispararon a su comitiva.

“Intento de golpe de Estado”

Burkina Faso ha sufrido varios intentos de golpe de Estado. En el vecino país de Malí, donde comenzó la insurgencia yihadista, los militares derrocaron en 2020 a un gobierno civil y en los últimos meses hubo varias manifestaciones para denunciar la incapacidad de las autoridades para contrarrestar el creciente número de ataques yihadistas.

Esta región de África está cada vez más desestabilizada por los extremistas, que también actúan en Níger y en el vecino Malí, un país que ha sufrido dos golpes de Estado en pocos meses.

El presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA), Moussa Faki Mahamat, condenó el “intento de golpe de Estado” e instó al “ejército nacional y a las fuerzas de seguridad del país a acatar de forma estricta su vocación republicana”.

Apoyo a los amotinados

Los militares alzados habían presentado en un primer momento una lista de demandas, enfatizando la necesidad de una mejor estrategia en la lucha contra los yihadistas, pero sin mencionar la salida de Kaboré.

Los soldados pidieron el reemplazo de la cúpula militar, una mejora de la atención de los efectivos heridos y más apoyo para las familias de los caídos en combate, señaló un portavoz de los amotinados en una grabación enviada a la AFP.

El domingo los manifestantes apoyaron a los amotinados e instalaron barricadas en varias avenidas de la capital que luego fueron dispersadas por la policía, constataron periodistas de la AFP.

Al igual que Malí y Níger, Burkina Faso está inmersa en una espiral de violencia atribuida a grupos armados yihadistas, afiliados a Al Qaida y al grupo Estado Islámico.

La violencia de los grupos yihadistas ha matado a más de 2.000 personas en casi siete años y ha obligado a 1.5 millones a huir de sus hogares.

La llegada al poder del presidente Kaboré –un año después de la caída de Blaise Compaoré, derrocado por un levantamiento popular tras 27 años en el poder– , había suscitado grandes esperanzas.

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