El endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos durante el gobierno de Donald Trump genera nuevamente debate tras conocerse el caso de Brayan Rico Garzón, un colombiano que fue detenido por ICE y que se quitó la vida tras denunciar cuadros de ansiedad y ser sometido a un aislamiento riguroso en los centros de detención.
Brayan era un exintegrante del Ejército que emigró de Colombia a Estados Unidos en 2023 junto a su familia, en búsqueda de mejores oportunidades tras haberse dedicado a las ventas informales en su país natal.
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Tras cruzar la frontera por California, Rico Garzón logró establecerse en San Luis, Misuri. Allí trabajaba pintando viviendas y realizando entregas de comida (domicilios) con el objetivo de ahorrar dinero para contratar un abogado que le permitiera regularizar su situación migratoria.
Pese a que el colombiano ya hacía esfuerzos por establecerse en el país norteamericano, contaba con una orden de deportación emitida en ausencia en junio de 2024.
Tras este incidente, fue entregado a la custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, ICE y trasladado a la cárcel del condado de Phelps, en Rolla, Misuri.
Durante su ingreso, según reportes de la agencia internacional Associated Press, el joven manifestó sentir angustia, ansiedad y dificultades respiratorias. No obstante, su situación empeoró drásticamente cuando dio positivo en una prueba de Covid-19 pocos días después de su llegada, lo que motivó su traslado inmediato a una celda de aislamiento médico para evitar contagios.
En medio de ese aislamiento, según la agencia mencionada, hubo algunas fallas a la hora de atender las necesidades básicas de Brayan respecto a su salud mental. Sus citas psicológicas fueron reprogramadas o canceladas repetidamente debido a la falta de personal y a su diagnóstico de coronavirus.
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