Las tensiones en el Líbano continúan después del bombardeo perpetuado por Israel en Beirut este viernes 20 de septiembre, que hasta ahora dejó la muerte de dos comandantes del partido libanés Hezbolá, Ahmed Wahbi y Ibrahim Aqil, quienes formaban parte de Radwan, la fuerza de élite de Hezbolá.
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A este último, Estados Unidos lo buscaba por su papel en dos ataques con bombas en 1983 que asesinaron a más de 350 personas en la Embajada estadounidense en Beirut y en el cuartel de la Infantería de la Marina estadounidense.
Según el Ministerio de Salud del Líbano, el número de muertos tras el ataque aumentó a por lo menos 37, entre los que se incluyen mujeres y niños; además de 68 heridos. También, han fallecido alrededor de 14 miembros de Hezbolá, sin contar a los dos líderes asesinados. Estos ataques han aumentado las tensiones en Beirut.
Este sábado 21 de septiembre, el ejército israelí lanzó nuevos ataques en el Líbano. “Nuestros objetivos son claros y nuestras acciones hablan por sí mismas”, señaló el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, mientras el ejército continúa con sus operaciones en la Franja de Gaza. Este sábado ejecutaron un ataque contra una escuela que funcionaba como refugio a desplazados, causando al menos 22 muertos.
La región está a la expectativa de la respuesta de Hezbolá, el aliado regional más importante de Irán. Este ataque destruyó dos edificios de apartamentos de gran altura en un suburbio del sur de Beirut, donde la milicia libanesa tiene el poder. En un intento por encontrar más personas vivas, los rescatistas desplazaron vehículos pesados para remover los escombros y buscar personas debajo de ellos.
Las intenciones de Israel han sido claras, planeando durante días trasladar su foco militar al norte, en Hezbolá en el Líbano y apartarse de la guerra en la Franja de Gaza. Estos dos territorios han intercambiado fuego a través de la frontera entre Líbano e Israel desde que inició la guerra y decenas de miles de personas han sido desplazadas por el intercambio de fuego cada vez más intenso.
Estos ataques se producen poco después de la ofensiva en el Líbano cuando los beepers y los walkie-talkies, pertenecientes a miembros de Hezbolá, estallaron en masa llenando a los hospitales de heridos y varios muertos.
Este viernes Israel informó que Hezbolá disparó por lo menos 140 cohetes al norte de Israel y que habían interceptado algunos de ellos. Otros habrían caído en áreas despobladas.