El régimen de los ayatolás, al mando del líder supremo Alí Jamenei, estaría exigiendo elevadas sumas de dinero para entregar los cuerpos de al menos 3.428 iraníes que han muerto en el marco de las protestas contra el alto costo de vida, iniciadas en diciembre de 2025 por comerciantes y que posteriormente se fueron sumando jóvenes, mujeres, familias e incluso empleados públicos.
Fuentes informaron a la BBC Persian que el régimen estaría pidiendo entre 5.000 y 7.000 dólares por la entrega de cada uno de los difuntos que reposan en las morgues y hospitales bajo control de las fuerzas de seguridad. Esta cifra resulta totalmente escandalosa, considerando que los trabajadores apenas alcanzan a ganar entre 100 y 130 USD al mes.
Algunos afirmaron al medio citado que en la morgue Behesht-e Zahra, ubicada en Teherán, las autoridades estarían ofreciendo liberar los cuerpos sin cobro siempre y cuando los solicitantes se declaren pertenecientes a la milicia Basij, asociada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
“Varias familias, temiendo que las autoridades pudieran retener o enterrar los cuerpos sin su conocimiento, forzaron la puerta de la morgue y sacaron los cadáveres de las ambulancias, para luego custodiarlos en el patio del hospital hasta poder transportarlos con ambulancias privadas”, relató un habitante a la BBC Persian.
Esto ocurre en paralelo con las declaraciones del ayatolá Alí Jamenei, quien este sábado expresó que las autoridades de su país “tienen la obligación de romperle la espalda a los sediciosos”. También culpó al presidente estadounidense Donald Trump de los muertos en la represión de la reciente ola de protestas.
“No pretendemos llevar al país a la guerra, pero no perdonaremos a los criminales domésticos (...) como tampoco perdonaremos a los criminales internacionales, peores que los criminales domésticos”, dijo a una masa de simpatizantes reunidos con motivo de una festividad religiosa.
“La nación iraní debe romperle la espalda a los sediciosos, de la misma forma que quebró la sedición”, apostilló. Desde el 28 de diciembre, Irán se vio sacudido por una ola de protestas, que comenzaron entre comerciantes disgustados con la crisis económica en el país y pronto derivaron en una movilización contra el régimen teocrático vigente desde la revolución de 1979.
Las autoridades iraníes, que califican las protestas de “terroristas” y acusan a Estados Unidos de instigarlas, desataron una campaña de represión que según la oenegé Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, dejó al menos 3.428 muertos.
El gobierno cortó además internet desde el 8 de enero. Jamenei aprovechó su alocución para cargar contra Trump, quien había amenazado con atacar a Irán si el régimen comenzaba a ejecutar a algunos de los manifestantes detenidos. “Consideramos al presidente estadounidense culpable de los muertos, los daños y las acusaciones formuladas contra la nación iraní”, dijo el ayatolá, en el poder desde 1989.
“Todo esto fue una conspiración estadounidense”, añadió, y dijo que “el objetivo de Estados Unidos es comerse a Irán (...) el objetivo es someter a Irán a nivel militar, político y económico”. Por su parte, el fiscal de Teherán, Ali Salehi, afirmó a la televisión estatal que la respuesta del gobierno había sido “firme, disuasoria y rápida”.
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