La Bolsa de Nueva York arrancó este martes con optimismo y nada impidió, ni siquiera la caída de la confianza de los consumidores, que el Dow Jones cerrara con un espectacular avance del 10,88 por ciento que permitió borrar los descensos de la última semana.
Medida en puntos, esta fue la segunda mayor subida registrada por el principal indicador de Wall Street en su historia, por detrás de la lograda hace tan solo quince días.
Expectativa
La posibilidad de que el miércoles la Reserva Federal de Estados Unidos apruebe un nuevo recorte de tipos de interés alimentó hoy la esperanza de los inversores de que el mercado crediticio, aún lejos de descongelarse, esté empezando ya a ganar algo de temperatura.
El banco central estadounidense estudió este martes esa posibilidad y este miércoles podría anunciar un recorte de medio punto porcentual, según casi todas las apuestas, desde el 1,5por ciento actual.
Al otro lado del Atlántico, donde los tipos de interés de referencia están fijados en el 3,75 por ciento, también albergan esa esperanza, lo que ayudó a que algunas plazas del Viejo Continente cerraran en positivo.
Tendencia alcista
En Nueva York el arranque de la segunda sesión de la semana ya fue claramente alcista y el Dow Jones de Industriales apenas necesitó unos minutos para recuperar el 2,42 por ciento perdido en la jornada anterior.
Ni siquiera los datos publicados este martes sobre la evolución de la confianza de los consumidores estadounidenses en la economía lograron aguar la fiesta a unos entusiastas inversores dispuestos a tomar posiciones o recuperar algo de lo perdido últimamente.
La entidad privada estadounidense The Conference Board informó de que en octubre el índice que elabora mensualmente para medir la confianza de los estadounidenses en la economía bajó de 61 a 38 puntos, lo que supone el nivel más bajo en los más de 40 años de observaciones.
Los expertos creían que ese índice se situaría en torno a los 51 puntos.
Además, se conoció que el precio de la vivienda en las diez mayores ciudades del país era en agosto un 17,7por ciento más bajo que un año antes, aunque en un mes esa caída fue del 1,1 por ciento, algo menos de lo que cabía esperar.
Ello dio ánimos a unos inversores que, acostumbrados a las malas noticias, prefirieron agarrarse a las buenas, o a las menos malas.
Esas "ganas de ganar" se unieron a un modesto volumen de contratación (1.730 millones de títulos) y a la escasez de inversores dispuestos a vender a cualquier precio para salir de la bolsa. Esos factores ayudaron a elevar el precio de las operaciones casadas.
Como viene siendo costumbre, en la última hora de contrataciones los acontecimientos se precipitaron y el Dow Jones pasó de avanzar un 6 por ciento a cerrar una sesión que se quedó muy cerca de convertirse en histórica.