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Un bolero de 50 años

21 de enero de 2009
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El único matrimonio a tres bandas que ha durado más que un desdén está cumpliendo medio siglo. Lo protagonizan Dios, la ex reina costarricense, Ana Cecilia Quirós, Nannie, y su esposo el ex candidato, ex ministro y ex senador Rodrigo Marín Bernal.

En la vida de la tica en el principio fue Dios, luego Manizales, y finalmente el edecán que le endosaron cuando vino a participar en el Reinado internacional del café, en la "aldea colgante" de Manizales de 1959 que estrenaba Miss Universo, la eterna Luz Marina Zuluaga.

El edecán era un tímido y prometedor laureanista con pinta de seminarista virgen, gafas redondas de poeta de versos precarios, conversador sin presente y conservador con futuro que se iniciaba como tesorero de Manizales, la ciudad hecha "contra la expresa voluntad de Dios".

Marín era extraño al intríngulis de los reinados, pero encontró la horma de su zapato sentimental en las eróticas medidas de la beldad centroamericana hecha toda en casa. Nada de bisturí en sus 90-60-90.

La dama impactaba con un perfil arrasador que hacía recordar a "Ceja de Lujo", María Félix.

Ella tenía novio, el partidazo del Marín acariciaba a su frágil dulcinea manizaleña. Sumaron infidelidades, juntaron distintos credos religiosos y Cupido se encargó del resto.

En ese reinado del café, la nada erótica Manizales era tan pequeña que pocón de hoteles. La gente se estrechaba para alojar candidatas y turistas en sus casas.

La marimba de Guatemala hizo las delicias de la aristocracia de gallinero. Pacho Galán estremeció con su merecumbé el encopetado Club Manizales. El mero macho del Miguel Aceves Mejía encantó con sus falsetes verdaderos.

El único que bailaba a regañadientes era el ronco Marín Bernal, hecho más para el manzanillismo que produce votos que para azotar baldosa. La tica bailaba por los dos.

Como era mal visto que una mujer viajara sola, llegó vigilada por los ojos de su madre doña Victoria, su tía Elma Boswell, y por severos chaperones del Instituto Costarricense del Café. Un matriarcado parecido protegía a Marín, su Obama blanco.

Una Ofelia del jurado se llenó de celos y le negó su voto porque su esposo, fotógrafo de la revista Life, apenas tenía ojos y flashes para la futura primera dama de Marín Bernal.

Al final, a Nannie la indemnizaron eligiéndola la más fotogénica y reina de turismo.

En un concurso medio sospechoso, ganó una garota de Ipanema, Denise Guimaraes Prado, toda una "receta de mujer" para decirlo con su paisano Vinicius de Moraes.

Nannie no ganó pero pescó marido con quien todavía se cuela el aire. "Hemos sido felices. Mucho. Lo que nosotros vivimos es un triángulo perfecto: hombre, mujer y Dios para sostenernos cuando fallamos", ha dicho la centroamericana, activista de causas en beneficio de quienes llevan del bulto.

"Parece que fue ayer?" que la pareja está bailando el bolero de su vida.

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