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SOBRE LA SUCIEDAD

  • SOBRE LA SUCIEDAD
10 de enero de 2014
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Estación Basura, en la que mucha gente orina contra la pared, se emborracha con cualquier tipo de alcohol, se droga usando variadas yerbas y polvos, escupe porquerías en el piso, deja en el suelo todo lo que le molesta o bota, esconde cosas bajo el piso o entre las plantas y, si alguien hace algún reclamo, amenaza y suelta una montonera de palabras que, en resumen, recurren a una sola enfermedad venérea que toca con una sintomatología en la que abundan los goteos y los ardores: la gonorrea que, como metáfora de la basura creciente, ilustra muy bien la situación de nuestra decadencia. Porque en ciudades como la nuestra, tan parecidas a la Orán que narra Albert Camus en la novela La peste, todo comenzó con una gota o una roncha y, como no se hizo ningún caso, aparecieron otras gotas y otras ronchas y, en una especie de metástasis, ya se toma casi la ciudad entera creando un sistema enorme de transmisión de enfermedades, demencia y miedos diversos.

Esta estación Basura, que se ha ido convirtiendo en un sistema (el caos termina uniéndose) que cubre los espacios públicos más variados, haciendo que las libertades ciudadanas (caminar, sentarse en una banca para conversar con otro, leer un periódico, permitir que los niños jueguen, etc.) se vean minadas por las libertades (recientemente constitucionales) de otros que hacen de su estilo de vida un problema de salud y seguridad públicas. Problema que hay que encarar de alguna manera con granjas, centros de rehabilitación donde trabajen y estudien o espacios en los que ellos se quieran morir (si así es su deseo), pero no dentro de la ciudad que, como en La casa tomada de Julio Cortázar, a cada día que pasa va cediendo más espacios y derechos en detrimento del hábitat, la convivencia y la seguridad.

Es claro que gobernar no es fácil, pero los gobiernos modernos no son de una sola persona sino de unas instituciones pactadas (las estructuras de los gobernantes) que siguen lineamientos claros en torno al debido manejo y ordenamiento de recursos que tocan con la ciudad y el campo. Gobernar es gerenciar para lograr un buen producto humano en términos de orden, prevención de salud, educación pertinente (basada en la tolerancia) y trabajo que asegure futuro al ciudadano y al Estado. Pero esto se logra en la claridad, que es la que permite la amplitud. Recuerdo la frase que usan los jesuitas para ser la comunidad que son: orden, aseo y disciplina, conceptos que si bien parecen muy duros son los que hacen posible que los deberes se cumplan y, como resultado, aparezcan los derechos.

Acotación: en 1789, Antonio Mon y Velarde, al ver el desorden y atraso en que se encontraba Antioquia, estableció una ley que penaba a los vagos con trabajo en bien de la comunidad. La tierra prosperó. No sé si esta ley siga vigente. Lo que sí es claro, es que hay una especie de derecho a la vagancia y a la mugre. Y esto ya sí es una infección.

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