Los primeros asomos de luz dejaron al descubierto la increíble imagen de una ciudad con las calles vacías en un día laboral.
Eran las seis y media de la mañana y la avenida El Poblado, uno de los sitios donde se presenta mayor congestión vehicular, se veía despejada, como si fuera un domingo o un día festivo.
A las 6:30 había algunos vehículos particulares, la mayoría con un pasajero intentando llegar a su destino antes de que comenzará a regir la medida del Día sin carro. El tráfico vehicular era poco, en comparación con otros años cuando la norma no era obligatoria.
El paso de los transeúntes que salían de sus casas para hacer uso del transporte público empezó a volverse más frecuente a medida que avanzaba la mañana.
Juan David González, quien esperaba el bus en uno de los paraderos de la zona, se mostró satisfecho con la medida, sobre todo, por la reducción en los niveles de contaminación.
"Esto permite que los ciudadanos respiremos un aire más fresco. Se nota que hay menos polución", comentó.
Como él, Julián Pérez, un caminante asiduo del sector, expresó su alegría por la tranquilidad que a esa hora se experimentaba en el lugar.
"Es una maravilla. No hay congestión, ni la bulla de todos los días y tampoco ese humero que se empieza a sentir desde temprano".
Mancha amarilla
El panorama parecía un poco diferente hacia las siete y media de la mañana en la calle San Juan, donde los numerosos taxis que circulaban por la vía formaban una gran mancha amarilla.
A pesar de la disponibilidad de los vehículos de servicio público, Luis Fernando Guisao prefirió utilizar su bicicleta y a esa hora transitaba por un carril que fue habilitado desde la glorieta de la 80 hasta La Alpujarra.
"Creo que es importante el uso de la bicicleta como medio alternativo, pero pienso que nos falta mucha cultura porque las ciclorrutas se ven casi desiertas".
En la Avenida Oriental, eran las ocho y media de la mañana, y la mancha amarilla se imponía en el paisaje. Una gran cantidad de transeúntes se veía a esa hora en el Centro.
"Ha habido mucho trabajo y las carreras se hacen muy rápido", dijo con satisfacción el taxista Duberney Villada. Las siete carreras que en promedio hace en una mañana se duplicaron durante las primeras horas del día.
En San Juan con la 80, un desprevenido conductor, quien transitaba solo, se hizo acreedor a la multa de 267.795 pesos, por infringir la norma.
"La verdad no estaba enterado de la medida. Me parece algo muy drástico y pienso que con implementar el pico y placa es suficiente". Con las manos temblando sacó de su billetera los papeles del vehículo y su pase de conducción mirando con resignación al guarda mientras le realizaba el comparendo.
Entre más avanzaba la mañana, menos carros se veían circulando por la diferentes vías.
Los parqueaderos de las instituciones educativas también estaban descongestionados.
Daniel Walter, fue uno de los estudiantes de la Universidad Eafit que decidió dejar el carro en la casa y hacer uso de otras alternativas para movilizarse.
"Fue difícil llegar a la universidad porque me tocó caminar, coger bus y caminar otra vez, pero vale la pena hacer el esfuerzo por el medio ambiente", dijo.
A las 6:00 p.m., apenas culminó la jornada, los vehículos inundaron las calles. Una vez más volvió el ruido y la contaminación que caracterizan a la ciudad.
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