Con un breve comunicado conjunto del Gobierno y las Farc-ep, informaron que la ronda 12 de las conversaciones prevista para el próximo lunes, fue aplazada para el 28 de julio.
Cuentan que "luego de haber intercambiado propuestas sobre el segundo punto de la Agenda, referente a la participación política, han trabajado de manera separada para continuar abordando el primer subpunto (sic), denominado "Derecho y garantías para el ejercicio de la oposición política en general…".
Dan, además, un par de razones para justificar el nuevo retraso presentado en la agenda. Sin embargo, ninguna de las que muchísimos colombianos quisiéramos oír, todos los que ya no estamos interesados ni en los cinco puntos, ni en esa sarta de absurdos "subpuntos", puesto que el único punto que pedimos es el ¡punto final… Sí. Punto final a esta costosísima Farcsa de La Habana.
Si estábamos hartos de la mordacidad y el abuso de los narcoterroristas, e igualmente, de la arrogancia y lejanía de nuestro Presidente, ¿qué decir después de todo lo acontecido en la semana que hoy acaba?
Los criminales de las Farc, no solamente no van a renunciar a sus peticiones "inamovibles" (impunidad, no entrega de armas, ni un día de cárcel, etc.), sino que van a tratar de imponer por las vías de hecho todo aquello que les sea negado en la mesa, por ejemplo, las Zonas de Reserva Campesina.
Muestra de ello es la manera en que van a conseguir que la región del Catatumbo sea declarada como una de ellas. Porque, aunque Santos haya dicho que por la fuerza no lo hará, la gravedad a la que dejó llegar ese conflicto por culpa de su debilidad, su incompetencia, al igual que la de su variopinto grupo de emisarios, lo llevará, muy seguramente, a ceder como única salida.
No es más que ver el efecto que tuvo el enérgico tono con el que se pronunció el miércoles pasado: "No voy a permitir que ningún paro me bloquee una sola carretera" y, acto seguido, varias de las principales vías nacionales y, hasta un aeropuerto, fueron obstruidos completamente por manifestantes.
Tener el Gobierno la certeza de que las Farc, en cabeza de alias "el Paisa" (compañía 29 de Mayo del frente 33), son las responsables de los disturbios del Catatumbo y de otros más que tienen semiparalizado el país. O los serios indicios que apuntan a que el armamento encontrado en el buque norcoreano que está detenido en Panamá, venía para las Farc. O bien, con la evidencia de que los campesinos, estos sí verdaderos campesinos de Nariño, están siendo presionados por esos facinerosos para que, por medio de la extorsión, sus recursos sean usados para financiar la actividad ilícita que realizan. O que la opinión pública, prácticamente en su totalidad, haya manifestado que no va a permitir que le impongan la Asamblea Constituyente que el terrorista alias Iván Márquez dice que "…es nuestra certeza de paz. De ella depende la solución política o la guerra". ¿No son todas estas razones suficientes para abandonar el sainete de La Habana?
Hace mucho rato que el Gobierno y los mismos narcoterroristas las Farc saben que ese esperpento en el que engañosamente nos embarcó Santos fracasó. Es urgente que el Presidente deje su altivez, que se sintonice con el pueblo, que conozca su realidad para que ponga, aunque sea por un tiempo, punto final a ese mal hadado proceso.
P. S. Presidente: estoy de acuerdo con usted en que es más difícil ser presidente que ministro. Es evidente que, como le dijo a este diario, en el cargo que ahora desempeña, muchas veces no tiene con quién consultar.
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