Cuando reflexionamos sobre los padres, implícitamente estamos aludiendo a las raíces mismas de ese gran misterio y ese enorme legado que nos dejaron al darnos la vida.
Nuestros padres nos engendraron en la sangre y en el espíritu; con la sangre nos transmitieron todo el potencial de nuestro ser; y al engendrarnos en el espíritu con sus orientaciones, consejos y ejemplos, nos expresaron su amor, al querer lo mejor para nosotros.
Si sabemos leer la vida de un padre como un libro, encontraremos en sus diferentes capítulos, importantes enseñanzas para nuestra vida.
Tal vez el primer capítulo se deba titular laboriosidad, con la suya nos han enseñado a realizar nuestro proyecto de vida, desde un ejercicio profesional, un empleo o un trabajo, haciéndolo siempre con amor, calidad, responsabilidad y constancia.
El segundo capítulo podrá titularse responsabilidad, la han demostrado en el hogar, en su ámbito laboral y social, en el respeto a las leyes y a todas las normas que fortalecen la familia y la sociedad.
Un tercer capítulo sería sobre la tenacidad, los padres son tenaces en todas las luchas que tienen que librar para atender sus obligaciones y generar para nosotros las mejores oportunidades.
Un cuarto capítulo que podemos leer en el libro de sus vidas es sobre la comprensión, los padres saben comprender que somos niños, jóvenes, ilusos, inexpertos, y desde su comprensión, pronuncian su palabra orientadora.
El quinto acápite bien podría llamarse reciedumbre, porque con ella nos enseñan fortaleza en las dificultades, resistencia frente a los obstáculos, y persistencia frente a los fracasos.
Un sexto capítulo sería sobre la prudencia, nos la enseñan a través de cosas tan sencillas como el manejo de la economía familiar, el aprender a calcular los riesgos y el aprender a ponderar lo que oímos.
El capítulo séptimo lo escriben sobre el silencio, ellos nos enseñan lo importante que es saber callar porque se comprende, o porque el respeto a los demás nos impone el silencio.
Escribamos nosotros en el libro de sus vidas un último capítulo sobre la gratitud, y en él dejemos en indelebles trazos, nuestro reconocimiento, nuestra admiración y el firme compromiso de prolongar con altura su estirpe.
*Rector Institución Universitaria Ceipa
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