Más de cien mujeres, entre ellas algunas Madres de la Candelaria, acudieron a la cárcel de alta seguridad de Itagüí para escuchar de varios exjefes del paramilitarismo, expresiones de perdón y arrepentimiento por crímenes y abusos contra ellas y sus familias. Las Auc victimizaron con sevicia y crueldad a miles de mujeres, en particular a través de abuso y esclavitud sexual o doméstica. De ahí la importancia de esa nueva actitud de quienes impulsaron o cometieron tales conductas, que ahora valoran y promueven el respeto por la mujer y simbolizan su cambio invocando cara a cara el perdón de algunas de sus víctimas y aportándoles información de tumbas de desaparecidos. Tarde. Doloroso. Pero un ritual que representa nuevos aportes para la paz.
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