Decía hace unos años que los túneles al Oriente antioqueño serían una necesidad, pero que haría primero unas vías de doble calzada en el Valle de San Nicolás. Una vez firmado el contrato con el consorcio constructor del túnel, lo apoyé porque sería mucho más costoso suspenderlo, como ha ocurrido, lo que está significando unos valores mucho más altos. Con el paso del tiempo, se han congestionado no sólo la vía Las Palmas–aeropuerto, sino las vías en todo el Valle de San Nicolás.
Ahora estas obras son urgentes y, tenemos que agregar a esa urgencia, la segunda pista del aeropuerto José María Córdova.
Estoy completamente de acuerdo con el Presidente Ejecutivo de la Cámara de Comercio del Oriente, doctor Rodrigo Zuluaga, en sus declaraciones a este diario.
El aeropuerto no es solamente para recibir y embarcar pasajeros de y para otras ciudades. Es un centro de actividades económicas, es un impulsor del desarrollo de la región. El oriente, con el aeropuerto, será un centro de producción industrial, con la zona franca, con las flores que se cultivan en sus inmediaciones, con el comercio que se ha multiplicado por mucho en los últimos años.
Las urbanizaciones que se construyen en este momento y las planeadas para el futuro cercano, harán que se multipliquen también las necesidades viales y de servicios. Por todo esto, hay que planear desde ya las vías y los servicios para que no nos atropelle el desarrollo que ya se presenta y aumentará.
Hay que acelerar la construcción del túnel, ojalá con el férreo que propone el doctor Zuluaga. Estoy de acuerdo con que sus vecinos paguemos una valorización que es justa. Lo injusto sería el enriquecimiento sin causa, por una obra que construye el Estado con el dinero de todos los contribuyentes, para el beneficio de quienes utilizan la obra y doble beneficio para quienes tienen tierras en sus cercanías. Dicen los opositores que también deberían pagar valorización los habitantes de Medellín que se beneficiarán al utilizar el túnel. Ellos pagarán su uso con el peaje, pero no valorización porque sus propiedades no aumentan de precio con esa obra. Hay que diferenciar las dos cosas. Que no vuelva a pasar lo que ocurrió con la obra 500 en Medellín que, por la oposición de algunos vecinos, las propiedades se han desvalorizado porque ya es imposible transitar por las calles de El Poblado.
El otro aspecto; las vías. Hay que construir ya una circunvalar que una los municipios entre sí. Doble calzada del antiguo hipódromo al aeropuerto, de este a Llano Grande, de allí a El Retiro y a La Ceja, de este municipio a El Carmen de Viboral, de este a la autopista y de Llano Grande a Rionegro. Ya las congestiones se están volviendo insoportables. Las soluciones tienen que adelantarse a los problemas.
La utilización del aeropuerto, el número de pasajeros y de operaciones obligan, desde ya, a la construcción de la segunda pista. Tenemos el ejemplo reciente de El Dorado en Bogotá que se hizo, con éxito tardío, lo que se debió hacer desde hace años.
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