A los 16 años compró tres marranos. Era el inicio de su inversión porcina y por ser un asunto meramente económico Juan Esteban Escobar decidió dejarlos NN.
Ahora tiene 19 años y un hato de 13 ejemplares en el sector Agucatala del municipio de Caldas, todos vacunados contra la Peste Porcina Clásica (PPC) y si todo sale como está planeado no tendría que volver a vacunarlos.
El Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) anunció que a partir del 30 de junio se suspenderá la vacunación contra esa enfermedad en Quindío, Risaralda, Valle del Cauca, Caldas (con excepción del Magdalena Medio caldense), Cauca (zona norte), Chocó (zona centro-sur), Tolima (municipio de Cajamarca) y Antioquia (con excepción de las zonas del Magdalena Medio, Urabá y Bajo Cauca).
Diego Rojas Morea, director del programa de erradicación de PPC de la Asociación Colombiana de Porcicultores, contó que después de tres años sin brotes se pretende declarar a esas zonas como libres de la enfermedad.
Para conseguir esa certificación es necesario suspender la vacunación. Mario Peña González, coordinador nacional de los programas sanitarios para las especies porcinas del ICA, explicó que la vacuna contra la PPC se hace con virus vivos y por eso se necesita la suspensión.
Unos ocho meses después de la fecha límite se tomarán muestras para verificar la desaparición y conseguir la certificación a mitad de 2011.
Juan Esteban Escobar había escuchado que no tendría que vacunar de nuevo contra la PPC pero no estaba seguro de que fuera así. A los productores como él, Peña González les pide que confíen en el proceso de control que se ha hecho desde hace varios años y paren la vacunación en la fecha indicada.
Los cerdos deben tener aplicaciones cada seis meses pero si la fecha cae en julio, por ejemplo, la solicitud es que no las hagan.
A partir del 30 de junio el ICA hará controles en los almacenes autorizados para vender la vacuna con el fin de verificar que no la estén ofreciendo y decomisar las que encuentren.
En Caldas ya empiezan a escasear las dosis. Marcela Rendón Henao, médica veterinaria de la Secretaría de Desarrollo del Municipio, contó que hace poco hicieron jornadas de vacunación gratuita pero que ya informaron a los comerciantes del sector que la existencia que estaba manejando la administración se acabó.
En el almacén Agrosur, de la localidad, informaron que solo tienen alrededor de 40 dosis y que no pedirán muchas más por la fecha de suspensión que estipuló el ICA.
Para los pequeños productores como Juan Esteban la medida no significaría un ahorro importante porque el precio de la vacuna está entre 1.500 y 2.000 pesos. Puede serlo para las grandes empresas que tienen la mayoría de los cerca de 45.000 cerdos que hay en ese Municipio.
Mario Peña estimó que los beneficios económicos, además de la oportunidad de comercialización en el exterior, pueden llegar en el aumento de ejemplares por camada que se presenta cuando se deja de vacunar.
Más recomendaciones son avisar a las autoridades la sospecha de brotes de PPC -un solo caso es considerado brote- y poner atención a los síntomas: fiebre, vómito, diarrea, pedaleo, temblores o color azul en las orejas y las patas. La enfermedad puede matar al cerdo en unos siete días.
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