Ni roscas ni intrigas. La presencia de Darío Chusco Sierra, como asistente del técnico Édgar Carvajal en el Medellín, según él, "es por meritocracia".
El ex volante, luego de aprender durante cinco años los secretos de la dirección técnica en el Boyacá Chicó, al lado de Alberto Gamero, con un título y una participación en la Copa Libertadores, regresó a su cuna y está feliz.
Cuenta que fue una decisión fácil de tomar ante el ofrecimiento que le hizo Carvajal, "porque yo quería volver al equipo de mis amores, cerca de mi familia, en mi tierra, con los amigos. Uno debe estar donde lo quieren".
Chusco cree que la adaptación será fácil, pues advierte que en el DIM se maneja la misma línea de trabajo, "con dinámica y voz de mando como lo es Gamero".
Su aporte al Poderoso, dice, está representado en aportes claros, técnica y, sobre todo, "trabajar con mucho amor y concientizar a los jugadores de que tenemos una responsabilidad grande".
Entre los elementos que lo motivaron para aceptar la oferta fue la estructura y compenetración que posee el DIM. Y reitera que más que los cargos, lo que le interesa es ganar credibilidad en el grupo. Trabajo por convicción y amor, no por oportunismo". También resalta la presencia de Carlos Castro como entrenador de delanteros, "porque además de que llega a hacer lo que sabe e hizo bien en toda su carrera deportiva, es una excelente persona".
Pico y Placa Medellín
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