Lausana, Suiza, jueves 4 de julio de 2013: el deber está cumplido y la suerte está echada. Hoy, 95 de los 115 miembros del Comité Olímpico Internacional elegirán la próxima sede de los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018. Medellín será el último candidato en hacer su presentación. Tiene 12 minutos de exposición, 3 minutos de video y 15 minutos para preguntas. Es decir, 30 minutos para convencer y ganar.
La ciudad se alineó con este ambicioso proyecto, pero en el afán de la competencia es fácil pasar rápido o por encima de los logros obtenidos, como consecuencia de la ansiedad que genera siempre el siguiente paso en las estrategias que implican las megametas. Sin embargo, es imprescindible, a veces, detenerse para hacer un reconocimiento al camino recorrido porque aunque hoy se elegirá a la ciudad ganadora, Medellín se lució.
La capital se comprometió con los juegos de manera contundente. Venció con una votación entusiasta del 74,4 por ciento, frente a las otras ciudades finalistas en la revista "Inside The Games". Rompió el récord de participación en una carrera nacional con 46.200 atletas, en el Día Olímpico. Puso a 9.000 niños a gritar "te quiero Medellín" y a 13.000 extras a participar gratuitamente para el video promocional con el director americano Brad Furman. Todo esto ha tenido líderes que han soñando, organizado y convocado la ciudad de manera visible, mientras sus equipos tras bambalinas hacen lo imposible. Entre ellos están el presidente Santos quien se unió al deseo de ciudad; el alcalde Gaviria y el gobernador Fajardo quienes se han esforzado en buscar sinergias para que se ejecuten y dinamicen proyectos transformadores de largo plazo en la región; los mosqueteros desde el campo estratégico y deportivo: Juan Camilo Quintero, director de la candidatura; Andrés Botero, director de Coldeportes, y Baltazar Medina, presidente del COC. Pero también, la madrina de la candidatura, Mariana Pajón.
No se puede pretender ignorar o manipular lo que ha sido y es esta ciudad. El primer paso para resolver nuestros retos es identificarlos, reconocerlos y tener un plan de solución. Los Juegos Olímpicos de la Juventud nos los debemos ganar por lo que somos –no tapando lo que somos- y lo que estamos dispuestos a ser. Tenemos que dejar el ego, hablarnos con la generosa dureza de la verdad para soñar alto con las posibilidades de una sociedad transformada, que implica una Medellín reinventada, donde los juegos pueden significar una gran bengala.
Esta competencia representa un mundo de posibilidades: proyecciones positivas para la niñez por medio de la identificación con ídolos constructivos; impregnar la cotidianidad infantil de disciplina deportiva, que se compromete con inyectar en el ADN los valores olímpicos de transformación social, cultural y educativa; invadir el ambiente con el ejercicio del deporte que es un comprobado catalizador contra la violencia; dejar una inversión de US$15 millones en infraestructura urbana, deportiva y de comunicaciones para la región; ingresos por inversión extranjera por parte de los 3.600 atletas de los 205 países participantes, de los empresarios y los turistas que disfrutarían de los 15 días de competencias en las 26 disciplinas; la oportunidad de mostrar e internacionalizar la ciudad por medio de la materialización exitosa del evento.
Buenos Aires, Glasgow, Medellín… hoy sabremos cuál será el honroso anfitrión de tan extraordinaria competencia. La tarea se ha hecho, hemos cumplido las exigencias, ahora, ¡que gane el mejor….
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8