Las manos de Rogelio Mejía Izquierdo les dieron vida al fuego y la llama de los Juegos Nacionales.
Rogelio, el gobernador indígena del pueblo Arhuaco, fue quien comenzó con un acto que pretende ser tradición: el encendido de la llama de las justas deportivas nacionales, en el corazón del pueblo indígena, la Sierra Nevada.
“Nuestra idea es llevar un mensaje de paz, de unión entre los pueblos de Colombia. Por eso queremos comenzar con una tradición en este emblemático lugar”, expresó el director de Coldeportes, Andrés Botero , quien recibió la llama de manos de Rogelio, el máximo jerarca del pueblo arhuaco, y quien le dio la connotación de antorcha sagrada, mientras esté en estas tierras.
La jornada fue maratónica. Lo pactado para las 11:00 a.m. acabó siendo a las 4:30 p.m., pues el mal clima y la neblina impidieron el ascenso a Naubusimake, el templo sagrado.
Una vez pasó el mal tiempo, Rogelio y Botero le entregaron la antorcha, en su orden, a Fabio Ramírez (director de los Juegos), Moisés Fuentes (medallista paralímpico) y Mariana Pajón, la ganadora del oro olímpico en Londres, y quien hizo el primer recorrido simbólico. Hoy llegará a Bogotá, y la Sierra esperará a que terminen las justas para apagarla y hacer de este simple acto una tradición.
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