Cuando caminaba el sábado por zona semirrural, hallé un gato gris que maullaba. Tenía hambre. Mientras le conseguía alimento en una tienda, de reojo vi que un vecino le ofrecía una coca. Al acercarse, hambriento, se la echó encima y rió: era agua. ¿Qué le había hecho? Nada. Fue difícil arrimármele luego, pero el hambre ganó y comió.
El domingo el periódico mostró el refugio Villa Lorena, que mantiene Ana Julia Torres en Cali para atender animales maltratados por quien se proclama racional. Estaba, entre otros, un tigrillo sin patas delanteras: se las cortaron tras morder a una niña que jugaba con él en una casa. ¿Era el hábitat del felino? ¿Es doméstico?
La Sociedad Mundial para la Protección de los Animales llamó a celebrar del 4 al 10 de octubre la Semana Mundial por los Animales. Mantiene una campaña seria para que la ONU apruebe la Declaración Universal por el Bienestar de los Animales, que respaldó, a comienzos de mes, Claudia Mora, de la oficina de Asuntos Internacionales del Ministerio del Medio Ambiente.
¿Por qué los animales no humanos padecen ataques sin razón de los animales humanos? (La ciencia establece esa diferencia).
La respuesta, quizás, resida en que el hombre se llamó desde el comienzo rey de la creación: los otros seres eran irracionales, sin emociones y carentes de sentimiento.
En su Anatomía de la destructividad humana, Erich Fromm explicaba el placer que al hombre le procura la crueldad. Distintos estudios vinculan la violencia contra los animales y la conducta criminal. Linda Marz-Perez y K. Heidi, en The British Journal of Criminology, analizaron tal relación. Y Alan Felthous, en Child Psychiatry and Human Development, encontró que la falta de la figura paterna sería factor etiológico común en la crueldad infantil hacia los animales.
Estudios abundan, pero el asunto no está resuelto. Y resolverlo traería implicaciones, como en la cría de animales o para quienes se regodean ante un par de cuernos ensangrentados. Existen instituciones que estudian el tema. Oxford posee su centro de ética animal. Y en la Enciclopedia de Filosofía de Stanford hay disertaciones al respecto. Cada vez se documentan más hechos sobre la conciencia animal, pero falta. La dificultad para ponerse en las patas del animal entraba una conclusión.
Por ahora, habrá que acompañar a Jeremy Bentham, padre del utilitarismo, cuando decía: "la pregunta no es si pueden razonar, tampoco si pueden hablar, sino: ¿sufren?" Cómo duele.
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