En ' Notas del vago estío ', Ortega y Gasset habla de la mujer elegante.
Elegante viene de elegancia y elegancia de elegir, tomar uno dejando muchos. La mujer elegante asiste a los quince lugares donde es elegante ir, y ya por ese solo hecho, la mujer elegante vive atropellada, la negación de la elegancia.
Los medios de comunicación participan del atropellamiento de quien los usa, que vive con el afán de estar al mismo tiempo en todas partes. Ir precipitadamente a personas y cosas se vuelve manía, sicosis, vértigo. Necesidad de contar las cosas antes de que ocurran, hasta convertir el atropellamiento en expresión de la vida cotidiana.
Los medios de comunicación me llevan a no vivir donde vivo y a vivir donde no vivo. Fugitivo de mí mismo, el celular me impide estar atento a la persona con quien dialogo y al lugar donde estoy.
Mente y corazón viven dispersos, derramados, ausentes de sí mismos.
Sin darme cuenta, me vuelvo cosa entre las cosas, en función de los aparatos que utilizo, que me sacan cada vez más de mí mismo hasta hacerme desconocer mi identidad.
Al hombre del siglo XXI le corresponde la sabiduría de convertir los medios de comunicación en fuente de ennoblecimiento sin fin, llenando la vida de sentido. Sentimientos nobles, pensamientos nobles, palabras nobles, obras nobles. Que la nobleza les sea familiar, participación de la identidad del que los usa.
El evangelio dice que no se hizo el hombre para el sábado. Lo que hay que decir hoy de los medios de comunicación, hasta convertirlos en instrumento de formación y no sólo de información, adiestrándose en el arte de poner un freno invisible a toda actitud frívola o superficial.
Los medios de comunicación necesitan alma, corazón, espíritu, lo que solo el hombre les puede infundir, sabiendo que al ser humano le acontece como a ciertas fermentaciones químicas que sólo se dan en lugares quietísimos de la casa sosegada.
"¡Oh llama de amor viva / que tiernamente hieres / de mi alma en el más profundo centro!" Me detengo una y otra vez a descubrir en mí el sentido de estos versos como trasfondo que inspira toda comunicación mía.
Emprendo la tarea de hacer de los medios de comunicación una fuente de enriquecimiento sin fin. No me quedo en la sobrehaz de la conciencia, pues llevo a los demás la vida que vivo con el fondo del alma.
* Monticelo, Centro de Mística.
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