Que los cachacos se hayan quedado con las tres ediciones del Babybéisbol es algo que los niños de la Costa Atlántica no quieren tolerar más.
"Nosotros somos los que mejor jugamos béisbol en Colombia, y por eso venimos a ganar", cuenta Derek Díaz, un chico del club Gigantes de Cartagena, que tiene su nombre en honor al profesional Derek Jeter, paracortos de los Yanquis de Nueva York. Y exagera al decir "no ves que entre Bolívar y Sucre son campeones como desde mil novecientos ochenta y tanto...".
Este Derek juega como tercera base, pero cuenta con orgullo que ha lanzado dos veces "y las dos con victorias".
En las tres oportunidades anteriores, los títulos han viajado lejos del mar Caribe. La novena de Marineros del Valle del Cauca es el actual tricampeón, pero su ausencia abre el espacio para que los niños costeños (Cartagena, San Andrés, Turbaco) recuperen un lugar, que según sus palabras, no debieron dejar nunca.
"Entre nosotros y los de San Andrés están los campeones. Antes ganaba Cali, porque tenía pelaos buenos, pero ahora somos nosotros", sostiene Eduard Ramírez, de la novena cartagenera, que ayer logró dos victorias, una ante los isleños y otra sobre el equipo yanqui de Bogotá.
Esta vez, los cachacos, vuelven a ser mayoría. Con las negativas a último momento de Traviesos de Sincelejo, La Guajira Cerrejón y El Campano de Córdoba, los clubes antioqueños Astros, Tigres del Diamante e Inder Medellín hacen mayoría, junto a San Juan de Urabá y Chigorodó. Santander puso su equipo con Infantas, así como Bogotá, que emuló a los chicos del Bronx con su equipo Yanquis.
La diferencia, hasta ahora, se nota en los resultados.
Ningún equipo de la Costa Atlántica ha perdido con uno del interior, y solo se cuentan como derrotas los partidos de los "pelados" de Turbaco, pues pusieron en el roster a cuatro niños que sobrepasaban la edad (12 años), y aunque no fueron expulsados, sí juegan solo por mantener el nivel del torneo.
Los beisbolistas del interior no se amilanan, y pese a saber lo duro del reto, no se rinden. "Son procesos nuevos, con chicos de las Escuelas Populares, que los conseguimos en Medellín. No traemos refuerzos", dice el entrenador Carlos Ojeda, del Inder Medellín.
Para uno de sus jugadores, Juan Carlos Gómez, ya hay una manera. "Los equipos de la Costa son difíciles, pero cuando juegan doble cartelera se les puede ganar. Por eso no perdemos la esperanza".
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