La disminución en el precio de los metales industriales y la incertidumbre respecto al crecimiento chino, están teniendo su efecto en el crecimiento económico de América Latina, que se espera sea de 2,3 por ciento en 2014.
La proyección fue hecha por el Banco Mundial, que indicó que a medida que los inversionistas internacionales vuelven su mirada hacia las economías avanzadas, particularmente los Estados Unidos, como resultado de la normalización de su política monetaria, las economías emergentes se enfrentan a un endurecimiento de las condiciones financieras. Aún así, el impacto de este giro en los flujos de capital es menos trascendente para América Latina y el Caribe ya que ahora depende de flujos internacionales más estables.
Según el economista Jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Augusto de la Torre, la región equilibró sus fuentes de financiamiento, alejándose de los flujos de cartera y del crédito bancario y moviéndose hacia la Inversión Extranjera Directa y las remesas. "Esto forma parte de una reestructuración más profunda, mediante la cual la región se ha desendeudado y convertido en acreedor neto frente al resto del mundo. En parte debido a esto, creemos que las turbulencias financieras internacionales no derivarán en el tipo de crisis domésticas que solían causar”.
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