Recuerdan sus días como (más) niñas y se ríen. "Pues creo que somos las mismas, solo que en ese momento sí ganábamos más", dice Martha Isabel Vivas Sandoval, una de las tres caucanas que crecieron de la mano del Ponyvoleibol.
Martha, al igual que Laura Fernanda Cerón Pino y Lizeth Cristina Leyton Narváez, ha hecho proceso al lado de una malla y un balón. Hace tres años vinieron con la Institución Educativa Cristo Rey de Popayán, y se coronaron campeonas de la categoría benjamín del Pony. Hoy, ya con 12 años, vuelven a Medellín, aún como amigas, pero para competir en la categoría mini.
"Martha y yo sí jugamos juntas en el equipo del colegio. Laura es refuerzo del Salesiano. Esa experiencia de hace años fue muy chévere", confiesa Cristina, la número 5 del equipo y la más callada.
Aún son menores, pero no por eso menos vanidosas. Cada vez más dejan atrás esa imagen de las niñas que vinieron a participar en 2009, y ahora son chicas que buscan quedar bien en la foto, todas con balaca y bien uniformadas. "Soy la que menos juega con ellas, pero siempre me las encuentro en las selecciones y algunos torneos. Ya conocemos bien cómo jugamos", sostiene Laura, la número 6, que ya no tiene el gris con el que fueron campeonas, y sí el azul.
El proceso que traen las tres no es nuevo. "Hacen parte de un equipo que nació en nuestra institución de Popayán, que es de monjas, pero le ha apostado muy fuerte al voleibol, a tal punto de ser campeones de Juegos Interescolares", explica el entrenador Gustavo Cháves, quien recibió la ayuda de la alcaldía de su ciudad para traer al equipo, que en mini ocupó lugares secundarios, pero que en benjamines aún tienen posibilidad de alzarse con el título.
Hoy, el torneo de voleibol terminará en Medellín, pero la amistad de Laura, Martha y Cristina seguirá creciendo, como ellas mismas.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8