A fines del año 2011 el número de ricos chinos con más de un millón de dólares en su haber sobrepasó el millón de individuos. Para mayor precisión, 2012 se inauguró con 1.020.000 chinos multimillonarios que poseían un capital de al menos 1,6 millones de dólares.
El hallazgo es de la revista Hurun Report, una muy seria publicación que desde el año 1999 se dedica a hacer el ranquin de los individuos con mayor bienestar económico en el país: "The China rich list ". Fue esta misma revista, dirigida por un excontador estonio, Rupert Hoogewerf, la que determinó que en el país asiático los billonarios tampoco son escasos: más de 63.500 hiper-ricos han construido su bienestar en épocas recientes.
Resulta llamativo que en un país de vocación socialista la obsesión de los particulares por la riqueza haya producido un tan elevado número de personas de holgada fortuna y que en una nación donde 900 millones de individuos se debaten dentro de una situación atroz de pobreza, no exista pudor alguno en proclamar tales niveles de enriquecimiento.
No se trata de frívola arrogancia, ni de exhibicionismo. Lo que prevalece, más bien, es un sentimiento de legítimo orgullo por lo que se ha alcanzado a través del esfuerzo.
No siempre este orgullo genera en las autoridades una condescendencia espontánea aun cuando existe plena conciencia en la oficialidad y en el colectivo de que quien debe recibir crédito por el progreso de la economía nacional es justamente la iniciativa privada.
En la medida en que el país más se occidentaliza, se va generando un creciente resquemor por parte de esta suerte de élite empresarial exitosa de que no sea bien percibida -en particular por el Estado comunista- la bonanza que en buena lid han logrado amasar. Y se está volviendo común allí que la mayoría de las fortunas voluminosas se las arreglen para ubicarse por fuera de los registros oficiales.
Ello no resulta tan complicado en un país donde el dinero que no esté atado a la tierra o a las empresas que cotizan en bolsa resulta difícil de rastrear. Las autoridades se han hecho de la vista gorda ante esta falta de transparencia, ya que el otro fenómeno de factura más reciente es la exportación de millonarios.
China ya comienza a inquietarse por el éxodo de los ricos de verdad. Más del 60 % de los multimillonarios dicen querer emigrar. Los Estados Unidos han hecho su agosto captando inversionistas del otro lado del pacífico: en 2006 otorgó 63 visas de inmigrantes inversores EB-5 a ciudadanos chinos. El año pasado, la cifra se multiplicó por 40 y subió a más de 2.400. En lo corrido de 2012 estas visas superan las 3.700.
En medio de ello, las paradojas son inenarrables. La mayoría de los chinos que emigran declaran estar motivados por el deseo de una buena educación para sus hijos. Sin embargo, el hombre que en octubre de este año fue señalado como el más rico de China es Michael Yu Minhong quien hizo su fortuna estructurando la cadena de colegios más extensa del país. En sus aulas estudian 10.5 millones de chinos en 44 ciudades.
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