No tenía ni la más mínima intención de ser escritora. María Dueñas es filóloga y llevaba 20 años en la docencia y en la investigación de la lengua. No tenía ningún cuento en la mesa de noche o alguna poesía escondida. Pasó cuando cumplió 40: dijo que iba a escribir una novela y escribió El tiempo entre costuras. Era 2009.
La sorpresa no solo fue por el lado de la escritura. Su libro, el primero, se convirtió en un éxito editorial. Un best seller con críticas meritorias entre los expertos.
Entonces escribió Misión Olvido. Era 2012. Con este libro anda recorriendo Latinoamérica. De él es que anda conversando.
¿Tiene alguna misión con el olvido?
"No se trata de nada particularmente mío. El olvido tiene una doble lectura en la novela. Por un lado con los personajes. Casi todos ellos sufren, la vida los golpea, pasan por momentos muy difíciles y crudos, y de una u otra manera casi todos intentan refugiarse en el olvido para ir curando, pero casi todos al final se van a dar cuenta que el olvido, sin antes ajustar las cuentas con el pasado, no siempre es posible. Este es uno de los significados. El olvido como proyecto vital que no resulta tan fructífero. Por otro lado, tiene que ver con una investigación sobre las misiones californianas que establecieron los franciscanos españoles entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. Misiones que conformaron lo que se llamó El camino real. Fueron 21 y la trama de la intriga, del argumento, es si quizá no pudo haber existido una última misión, tan insignificante que nunca llegó a ser catalogada, pero que pudo haber existido y que ellos investigarán, construirán y se moverán alrededor de ella".
Esa carga está, completamente, en los personajes...
"Tengo muchísimo interés en crear personajes con unas grandes cargas de humanidad, que se asemejen a lo que somos los seres humanos en nuestras miserias y grandezas y con nuestras sombras y luces. Yo intento que mis personajes no se conviertan en siluetas planas, en figuras casi de tablero de ajedrez, que yo muevo por donde quiero a lo largo de la trama, sino que me esfuerzo por que tengan sus propias personalidades, sus emociones, sus sensibilidades, sus respuestas por lo que se van encontrando a lo largo de su existencia. En El tiempo entre costuras hice a una humilde costurera y la metí dentro de un proceso de crecimiento. Ella se fue promocionando como ser humano y mujer y como su lugar en la escala social. En Misión, Blanca Perea es una mujer de nuestro tiempo, contemporánea, madura, profesora, que ve cómo todo se le destroza alrededor cuando su matrimonio fracasa y que se tiene que reconstruir, pero yo la someto a un proceso de reconstrucción completamente humano. Sufre, se fractura y cae y después gracias a su voluntad, tesón y coraje logra reconstruirse y volver a casa".
Estudió filología, ¿no la limita a la hora de escribir?
"Se mezclan las dos cosas. Al haber estado 20 años en la vida académica y haberme dedicado a la filología en la rama lingüística, con el español y el inglés, explorando la lengua, destripándola, viendo cómo se comporta, observándola, todo eso me ha resultado muy sencillo para la hora de escribir ficción y que mi discurso fluya de corrido, de manera natural y muy poco programática. Mi vida académica también me ha servido para elaborar unas pautas de trabajo, unas rutinas y una metodología que he transferido a la creación literaria. Hay cosas que hacía en mi trabajo anterior y sigo haciendo. Por ejemplo planifico mucho, me documento, soy rigurosa, y que a la hora de proyectar todo eso para construir una obra literaria, pues viene como herramienta de trabajo práctico".
¿Que le fuera también a El tiempo entre costuras, no le puso peso a Misión Olvido?
"Eso fue una sorpresa. Yo intenté poner todo lo posible de mi parte para que no me dejara presionar, para que la sombra de El tiempo entre costuras no se proyectara en Misión Olvido. Entonces no sé cómo me las arreglé para trabajar en dos canales distintos. Por un lado para seguir con la promoción de El tiempo entre costuras y por el otro dedicándome al proyecto nuevo, con todas las ganas. El resultado es que son dos libros distintos. Sí es verdad que a muchas personas les ha chocado Misión por lo diferente. Muchos querían una segunda parte o esperaban una historia similar, pero he tenido la suerte que la acogida ha sido igual de cálida".
Entró como best seller y si alguien le compite a los libros eróticos es usted...
"(Risas) Son cosas cíclicas, del mundo editorial. Vas encontrando compañeros de viaje de los más variados. Ahora ha tocado la novela erótica y pues ahí estamos".
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