x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Jugando con candela

  • Jugando con candela | Juan Mayr Maldonado
    Jugando con candela | Juan Mayr Maldonado
20 de octubre de 2010
bookmark

¿Qué pasa que nuestros dirigentes no han logrado entender la forma como están jugando con la vida?

En 1992, los líderes del mundo se reunieron en Río de Janeiro, en la Cumbre de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, donde firmaron la Convención sobre Diversidad Biológica y las Convenciones de Cambio Climático y Desertificación, tres desafíos vitales, identificados como obstáculos para garantizar un desarrollo sostenible.

Diez años después, en 2002, los países del mundo se trazaron la meta de reducir significativamente la pérdida de biodiversidad para 2010, declarado como el Año Internacional de la Biodiversidad. La fecha y la cuenta regresiva han llegado a su fin y con ella, como suele suceder con todos estos acuerdos multilaterales que carecen de dientes para garantizar su cumplimiento, nada pasó, por el contrario, una de las conclusiones de la tercera edición de la Perspectiva Mundial sobre la Diversidad Biológica, es que la meta propuesta no se alcanzó y que la brecha se está aumentando significativamente, afectando de manera severa los servicios ambientales que proveen los ecosistemas y su biodiversidad para la vida y el desarrollo. De ellos dependen la seguridad alimentaria, el agua dulce, la salud y la prevención de las crecientes catástrofes naturales, así como también la mitigación del cambio climático global. Las cifras revelan el consumo irracional que está haciendo la humanidad de los recursos naturales del planeta. Esta situación, según el Secretario General de la ONU, amenaza el cumplimiento de los principales Objetivos del Milenio: la seguridad alimentaria, la erradicación de la pobreza y la salud, otros de los compromisos adquiridos por todos los líderes mundiales.

A nivel global, según el Living Planet Report del WWF, las especies de vertebrados se redujeron alrededor del 30% entre 1970 y 2007, siendo esta cifra mucho más crítica en los trópicos, donde alcanza el 60% y entre ellas, los anfibios son los más amenazados. Cerca de una cuarta parte de las especies vegetales están en vías de extinción y los hábitats naturales continúan deteriorándose a un ritmo sin precedentes: manglares, humedales de agua dulce, hábitats de hielo marino, arrecifes de coral, lechos de algas, etc., mientras en los sistemas agrícolas continúa disminuyendo la diversidad genética de los diferentes tipos de cultivos y ganado. Y como si todo lo anterior fuera poco, la capacidad de carga del planeta ya ha sido superada por la humanidad: para que los recursos naturales no renovables usados en 2007 se regeneren se requerirán 1.5 años. Esto quiere decir que para abastecernos al ritmo que lo estamos haciendo, se necesitan 1.5 planetas tierra. Nuestra huella ecológica se ha doblado desde 1966 y la población continúa creciendo. Para 2050 se espera que lleguemos a 9.000 millones de habitantes, cerca de un 50% más que la población actual. Todas estas cifras nos muestran que nos encontramos en alerta roja.

Esta semana se inician las deliberaciones de la décima Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica, que se celebrará en Nagoya, Japón. Allí los gobiernos, ante su rotundo fracaso, elaborarán un nuevo plan estratégico para las próximas décadas. En él se incluirá una visión para 2050 y una misión para 2020 que trabaje los temas relacionados con la diversidad biológica, también buscarán definir un mecanismo de supervisión y evaluación de los avances que se logren en este campo y fórmulas de financiamiento. Colombia, como nación que se diferencia de las demás por ser el país con más diversidad por kilómetro cuadrado debe retomar el liderazgo, tal como lo hizo durante la administración Pastrana, en los procesos globales para la protección, conservación, uso sostenible y distribución equitativa de beneficios de la diversidad biológica.

Este es un imperativo ético que no da espera y una gran oportunidad para la nueva política exterior del presidente Santos, pero también para enrumbarnos hacia un modelo de desarrollo que aproveche nuestras particulares ventajas comparativas antes de que sea demasiado tarde.

*Ex ministro de Medio Ambiente

Te puede interesar

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD