Evo Morales parece estar perdiendo su apuesta por continuar la construcción de una carretera que partiría en dos el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), en el centro de Bolivia. El proyecto lo tiene enfrentado desde agosto con varios grupos indígenas y la tensión no cede.
Las noticias transmitidas el domingo pasado por canales locales, en las que la Policía disuelve una marcha pacífica de indígenas y campesinos, llenaron la copa de la opinión pública. La última gota fue la muerte de un niño durante las represiones, confirmada ayer por la Conferencia Episcopal Católica de Bolivia.
Las imágenes mostraron cómo los uniformados utilizaron garrotes y gases lacrimógenos para someter a los manifestantes, a quienes arrastraron, maniatados y amordazados.
Tal noticia generó una serie de protestas en las que cientos de bolivianos, en varias ciudades, hicieron público su rechazo por el accionar de la fuerza pública. A dichas voces se les unió la ministra de Defensa, Cecilia Chacón, quién renunció ayer a su cargo.
Para Jorge Lazarte, quien hizo parte del Tribunal Supremo electoral de Bolivia, esta es la peor situación a la que se ha enfrentado el Gobierno de Evo Morales, quien ve hoy cuestionada su identidad.
"El Gobierno presumió de ser indígena y los indígenas lo reconocieron como tal -señaló Lazarte- pero optó por abandonar su identidad política en función de intereses del poder".
Y es que los temores de campesinos e indígenas trascienden el asunto ambiental. Tienen que ver con un posible favorecimiento a los líderes sindicales del sector cocalero, a quienes este proyecto, según Lazarte, daría la entrada a tierras protegidas para ser utilizadas para la siembra de coca.
La mala noticia para Morales es que la balanza de la opinión pública se está poniendo de lado de los grupos indígenas debido, en parte, a la contradicción generada entre el manejo que el Ejecutivo está dando a la crisis con su discurso ecológico y de izquierda.
Para Lazarte, el desenlace parece claro: "No creo que se construya la carretera pues, aunque Gobierno tiene el apoyo de los cocaleros, la sociedad se está movilizando con los grupos indígenas".
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