Al final de una exhibición privada del documental "Frekuensia Kolombiana" (así, con ortografía herética), ante periodistas, varios de éstos criticaron la agresividad de los muchachos raperos que cantan, bailan, pintan grafitis y hablan desde sus pantalones dilatados y sus miradas también de ortografía herética.
En la cinta acababan de pasar, entre otros, los bravos del grupo 'Narcopoetas', las niñas de 'Por Razones de Estado', los furiosos cantantes de 'La suprema conspiración anónima', 'Systema solar', 'Tribu Omerta', y los infaltables morenos de 'Choquibtown'. Líricos y cantantes de los barrios duros de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena. Todos expresando una rabia, una crítica, una acidez contra la Tierra y el cielo.
Tras largo debate, los comunicadores, curtidos en el cubrimiento de las noticias rojas de la guerra, matizaron su conclusión: en la película de los 'hoppers' hay agresividad, pero no agresión. Estos adolescentes tatuados por la vida podrían estar apretando gatillos en cualquiera de las facciones del conflicto colombiano. En lugar de eso fuerzan sus gargantas para reemplazar los instrumentos y prorrumpen en himnos altivos.
Son jóvenes arrinconados por el polvo de una civilización estragada que no les da más alternativa que dejar fluir sus energías en danzas sin respeto a la gravedad, en signos murales de grafía extraterrestre, y ante todo en letras que son un escupitajo a la vez que una construcción de una realidad divergente.
"Frecuensia Kolombiana", dirigido por la realizadora colombo belga Vanessa Gocksch, con producción musical de Juan Carlos Pellegrino y Walter Hernández, es al mismo tiempo una hora de fiesta y de risa, en la que la cumbia, el vallenato y la música llanera dejan ver su traza ancestral en el bullir de los raperos criollos.
Luego de haberse presentado hace dos años en un abarrotado teatro Porfirio Barba Jacob de Medellín, y de haber sido seleccionado en una veintena de festivales internacionales de cine, el filme será lanzado el próximo sábado 25 en Nueva York, en diversos eventos en museos, universidades, tiendas de discos y escenarios musicales. Se irá luego en recorrido por otras ciudades norteamericanas y de América Latina, sobre las que caerá el latigazo poético de una juventud armada de palabras.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8