Muchos de los que acompañarán este sábado a Colombia en el estadio Mineirao jamás la han visto jugar un Mundial ni por televisión.
En ese grupo clasifican niños y grandes, hombres y mujeres. Y entre los tantos que se hacen sentir en Belo Horizonte, tanto en la ciudad como en las afueras del escenario, están los pequeños Juanes. Uno es vallecaucano y el otro antioqueños.
El primero se llama Juan José Jaramillo y el segundo Juan Álvarez. Ambos tienen 11 años y sin tener mucha experiencia de una se la juegan con Colombia para el encuentro de este sábado a las 11:00 a.m. ante Grecia en su retorno al gran evento del fútbol.
Jaramillo pronosticó con el corazón "una victoria 3-0 con goles de James, Cuadrado y Armero", luego de admitir que "estoy más feliz que los jugadores, porque tendré el privilegio de ver a mi país con los grandes".
El Juanes paisa sabe que "es mejor ir despacio pero seguro, por eso con un 2-0 quedo tranquilo, porque los griegos también saben jugar y querrán apagar el entusiasmo de nuestra mancha amarilla".
Así como estos dos pequeños, que quieren ser como James o Cuadrado, se la gozan los grandes vestidos de tricolor, llamando la atención con las pelucas del Pibe Valderrama y cubiertos de la bandera nacional.
"Es un orgullo de patria hacer parte de la Copa Mundo y si todo sale bien nos vamos hasta los cuartos de final", vaticinó Rigoberto Jaramillo, procedente de Cali cuando le dijeron que podría pasar en el primer encuentro del onceno cafetero.
Otro que no se cambia por nadie es el antioqueño Carlos Pérez pintado por todas partes con el amarillo, azul y rojo. Contagiando positivismo con su gran energía, asegura que Colombia le ganará 2-1 a Grecia y "se sentirá en casa, porque con tanto compatriota por acá pareciera que estuviera jugando en el Metropolitano, El Campín o el Atanasio".
Una de los miles de mujeres que apreció la llegada del equipo al único entrenamiento previo en el estadio Mineirao fue Milena Ocampo, quien espera "un 2-0 ante los griegos, porque no jugarán 11 futbolistas, sino un país que vive y apoya la Selección, porque cree en ella".
Los ánimos de los aficionados nacionales están en el punto más alto y aunque muy pocos viven en este país, harán las veces de locales, ya que en el escenario caben 62.547 hinchas y ellos serán casi 60.000.
Una razón más que suficiente para que la Selección debute motivada este sábado en la Copa Mundo y gracias a la temperatura de Belo Horizonte y al calor humano de los visitantes, crea que lo está haciendo en Barranquilla, donde logró su clasificación.