Un doblete de Neymar, un triunfo brasileño 3-1, una jugada dudosa que fue pitada como penal, un estadio con 62 mil personas, una mancha amarilla, un durísimo rival croata, un tremendo susto con el autogol de Marcelo, un soberbio tanto de Oscar cuando se acababa el tiempo y, al final, un carnaval prendido.
Esto fue lo que vimos ayer en el imponente Arena Corinthians de Sao Paulo, donde hubo lágrimas de felicidad y explosión de júbilo por la presentación de la verdeamarela.
Niños, mayores y adultos gritaban como locos "Brasil, Brasil, Brasil" y, por noventa minutos o más olvidaron los problemas sociales que aquejan a este país y que mantienen en vilo la Copa Mundo.
El triunfo de Brasil tuvo nombre: Neymar, no solo por los dos goles que marcó sino porque se echó encima la responsabilidad de remontar un 0-1 adverso y le dio una nueva dimensión al equipo de Luiz Felipe Scolari.
No obstante el triunfo, la defensa brasileña dejó ciertas dudas ante un punzante ataque de Croacia y en especial en la jugada del autogol que no debió suceder, pues se supone que el punto fuerte de Brasil es precisamente su zona defensiva, con figuras como Dani Alves (Barcelona), Marcelo (Real Madrid), David Luiz (Chelsea) y Thiago Silva (Paris Saint-Germain), quienes titubearon muchas veces, creando nerviosismo en cada subida croata.
Yuichi Nishimura, el árbitro japonés, que amaneció odiado por los croatas pero "con palmas" de los brasileños, pasará a la historia por haber pitado el primer penal de este Mundial. Con duda y todo por lo sutil de la jugada cuando Fred cayó dentro del área tras un imperceptible contacto con el defensor croata Dejan Lovren.
Y mientras Scolari celebraba el triunfo diciendo que "fuimos más, es apenas el inicio y creo que tuvimos una buena presentación", su homólogo croata, Niko Kovac, expresó, furioso, que "si esta es la forma en que empezamos el Mundial, mejor nos vamos a casa. Si eso es un penal no tenemos que jugar más fútbol. Juguemos baloncesto".
El brasileño común, en cambio, aunque asustado por lo que pasó su equipo, salió contento del estadio y esperanzado en que en la próxima cita las cosas no serán tan crudas. Por lo pronto tienen a Neymar, un hombre que les puede dar vuelta a lo que sea.
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