Las reglas están en todas partes. No parquear allí, no sentarse en ese lugar o no coger eso que es ajeno. Y saberlas cumplir es algo que no se aprende cuando grandes, sino desde pequeños.
Eso si se quiere vivir en comunidad, en tanto su importancia está en que "son la manera de adaptarse al proceso de civilización como individuos", explica Dora Cecilia Suárez , médica con estudios en Salud Mental.
Toda sociedad tiene reglas, pero empiezan desde la familia, y van de la mano con la disciplina. "Desde que somos chiquiticos empezamos a ejecutar unas rutinas. Hay unos horarios para bañarse, comer, dormir y jugar", señala Natalia Echavarría, psicóloga del Centro de inteligencia emocional, Sanamente.
Cuando los niños van creciendo y adquieren consciencia, la disciplina se convierte en reglas y son los papás los encargados de enseñarlas y de ponerlas. "No hay problema -aclara la psicóloga - que los abuelitos malcríen un poquito, desde que no desautoricen a los papás".
Aquí entra un elemento muy importante: debe haber coherencia entre el papá y la mamá, además de ser consistentes con la norma.
De esta manera, si el papá dice que no se puede comer a deshoras, la mamá debe decir lo mismo, y si al niño le dijeron que en la salida al centro comercial no le comprarían nada, así patalee, no se le debe comprar nada.
El hecho es que los niños aprenden a transgredir las normas y a saber que si la mamá es más permisiva que el papá, pues entonces le pedirán permiso a ella. Empiezan a manejar el entorno familiar y se vuelven muy hábiles para poder obtener lo que quieren.
Por eso los papás deben sentarse y conversar cuáles son las reglas de su familia, teniendo en cuenta que "no es que hayan unas reglas universales, sino una rutina universal. Debe haber tiempo para comer, para jugar, para descansar, un tiempo para el niño y otro para los papás", comenta Natalia.
Ahora bien, una característica fundamental de las reglas es la flexibilidad, para que se puedan adaptar según las necesidades.
En vacaciones, por ejemplo, las reglas cambian, sin irse. Tener unas buenas bases permitirá que todo sea más fácil, porque como cuenta Dora Cecilia, "uno no puede esperar que el niño ya esté torcido para enderezarlo".
Para volver al colegio, hay que explicarle a los pequeños que llega otra vez la rutina y se debe, además, implementar de a poquito. La semana antes, indica Natalia, volver a jugar y a comer en los horarios parecidos e introducir hábitos de estudio, leyendo un libro, por ejemplo.
Las reglas, al fin y al cabo, y aunque puedan causar mala cara, permitirán que los niños se organicen y puedan vivir en sociedad, además de tener una familia más armónica. Así que, las normas claras, para que todo funcione.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8