Los jugadores de Envigado y Millonarios se percataron de que la única forma de evitar que los cerca de 2.500 hinchas no sufrieran con la llovizna inicial y el frío al final del partido era haciendo goles inolvidables.
Gracias a ello los asistentes al Parque Estadio Sur la pasaron de maravilla, porque Fabio Burbano abrió la cuenta a los 27 minutos con una anotación de tijereta en una acción en la que participaron Néider Morantes y Diego Álvarez.
Y para que los hinchas embajadores, que fueron mayoría, no dejaran de corear “olé, olé, olé, Millos” Máyer Candelo hizo un truco mágico al cobrar de manera impecable un tiro libre que significó el 1-1 definitivo a los 73.
La victoria se le hizo esquiva al onceno naranja, porque el rival fue más en generación de fútbol y llegadas. Y de no ser por el portero Jimmy Schimidt el visitante hubiera seguido de largo y el local no hubiese celebrado el triunfo 2-1.
Esa seguridad del portero charrúa terminó motivando a los demás jugadores del elenco antioqueño que no fueron menores a la velocidad de Dayro Moreno.
A punta de garra y sentimiento, Envigado respondió a los ataques embajadores con la gambeta de Burbano y un fútbol rápido que generó un penalti discutido cuando el partido agonizaba.
Mario González trató de protegerse metiéndole la mano al balón en el área y esa acción fue bien ejecutada por Mateus Uribe para que su equipo lograr la primera victoria, saliera de la cola y volviera a ganar luego de tres meses.