Este año, con motivo de la celebración del Bicentenario, es posible que Sociales sea la asignatura que más actividades ha movido en las aulas de clase.
Con tono fiestero, los centros educativos han recordado los hechos, personajes y lugares que determinaron la Independencia de Colombia.
"Este buen Simón la independencia nos dio, con su talante espíritu muchos frutos recogió y en un siete de agosto como un héroe se portó" dice una adivinanza en un concurso escolar.
La historia sigue siendo historia y no ha cambiado mucho el contenido, pero para interesar a los alumnos y sobre todo hacer que no la olviden, la forma de enseñarla se ha salido de los libros.
La historia, dijo Paula Acosta, del colegio Jesús María, "tiene que tener algo de la parte memorística, las fechas, los personajes, toda esa cultura general no cambia".
En ese y otros colegios, sin embargo, "estamos fundamentados en el aprendizaje significativo".
Además del aula con mapas históricos y geográficos en el Jesús María organizan actividades lúdicas como dramatizaciones "donde recrean esa historia".
Como es de las materias más "ladrilludas", lo reconoce una profesora, hay que saber enseñarla.
"Cuando me enseñaron historia y geografía se utilizaba más la memoria que el análisis", recordó Valentina González, profesora de esta asignatura en la Institución Educativa Antonio Ricaurte.
En las evaluaciones, explicó, se preguntaba por fechas o lugares y "no se tenía en cuenta una crítica constructiva de lo que había sucedido".
"La historia no puede seguir siendo eso tan de libro, tan de hablar porque no se interesan", explicó Margarita Galeano, de Alcaravanes, colegio que atiende una población alta con necesidades educativas especiales.
Con charlas con historiadores y sociólogos invitados, los niños hacen preguntas que parten desde sus propios intereses, "les conversan ficticiamente a los colonizadores y descubridores".
En la tarea de enseñar de una manera más vivencial, los colegios organizan incluso viajes para visitar lo más representativo de la historia del país.
Desde el Palacio de Nariño, "traductor de los derechos del hombre y a quien en su honor la casa del Presidente lleva su nombre" hasta el puente de Boyacá. El Marymount y Alcaravanes son dos de los colegios que lo hacen.
Para la expedición, que se cumple finalizando la primaria, se preparan antes con la teoría y luego se practica el reconocimiento. "Esta metodología hace que no olviden los temas", dijo Luz Angela Aristizábal, profesora que lleva ocho años acompañando estudiantes.
Cuando por razones económicas no se cumple, agregó Galeano, desde el aula y con la ayuda de la imagen y hasta con consultas a los abuelos "vamos pasando por todos los caminos de Bolívar", en lo que llaman la ruta libertadora.
Con las más grandes, en los colegios se procura que los problemas históricos sean enfocados desde la realidad actual. Que "analicen cómo ciertos acontecimientos han permitido ser el país que somos hoy", concluyó González.
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