No hay rastro del toro normando que se alzaron de las instalaciones de la Universidad Nacional de Bogotá, pese a que pesaba 871 kilogramos y era inconfundible, pues era el más conocido de los sementales que allí tiene la Facultad de Veterinaria.
A “Corsario” lo sacaron los “cuatreros” por una puerta que estaba sellada y, al parecer, en horas de la madrugada.
Nadie sabe cómo fue que pudieron robárselo sin que alguien se diera cuenta. Ahora el ejemplar es buscado por la Fiscalía, pues sólo le sirve a la Nacional para sus programas de reproducción animal.
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