Sin renunciar a la ilusión, la noche se fue abriendo paso para terminar por ver la luna, esa misma que llegó con un encierro de La Carolina de menos a más y, con él, la satisfacción de la mayoría de los alternantes del festival de La Macarena.
Y para darle la importancia que tuvo, hay que arrancar desde ese comienzo incierto, cuando los dos primeros turnos de a pie (el festejo abrió con un bravo ejemplar de Vistahermosa que no halló contraparte en Francisco Javier García) se fueron en blanco, pese a la voluntad de Diego Urdiales (el suyo, incierto y con malas ideas) y El Cid (un segundo que se desfondó rápido)
Pero, para fortuna de todos, ahí comenzaron a cambiar las cosas. El tercero de la noche de los de la Carolina dio pelea en los medios y permitió que Luis Bolívar construyera series y encontrara con quién hacer sociedad. Mató, a ley, recibiendo. Dos orejas y vuelta al ruedo al toro, ambos reconocimientos con un toque de generosidad del palco.
Las otras dos
En el siguiente, también con movilidad y un poco más de emoción que el anterior, Iván Fandiño mostró amplio repertorio con el capote, eso, antes de darnos una nueva muestra de esa muleta con la que expone y se expone. Anduvo firme con la izquierda. El novillo toro terminó rajadito. Iván apresuró entonces el final con una media espada que hizo la tarea. Dos orejas.
El quinto ejemplar de los de la casa mantuvo el promedio y David Mora, despachado en su orgullo por algún roce previo en el callejón, salió a jugarse entero. Se puso de rodillas y levantó a la gente en los tendidos. Pero la faena no terminó por encontrar algo fundamental, las distancias. Vuelta al ruedo tras fallar con la espada.
Juan de Castilla no dio, en cambio, con el mejor material en el del cierre , pero eso fue lo de menos, porque anduvo puesto y con la cabeza en función de resolver. Se paró en donde lo hacen pocos y desde allí sacó los muletazos, mientras el de La Carolina no cejaba en exigir. Una oreja y nueva bendición de los aficionados a un prospecto que pisa en firme.
En resumen, un buen festival en La Macarena, que pudieron apreciar cerca de seis mil personas que ocuparon cerca de la mitad del aforo.
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