El desarrollo localPor
Beatriz Restrepo G.
El tema del desarrollo local fue objeto de reflexión y discusión colectivos, en el evento realizado el miércoles pasado por la Secretaría de Productividad y Competitividad del Departamento, la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de Antioquia "Guillermo Gaviria", la Universidad Eafit y el Planea, en el cual participaron reconocidos consultores del Pnud y el director nacional de Acopi.
De las excelentes exposiciones de Zoilo Pallares y Mario Spanó, vale la pena recoger dos ideas centrales: asociatividad y territorio. Quedó claro que los dos pilares del desarrollo local son la competitividad asociativa y la competitividad territorial; también, que las Agencias de Desarrollo Local (ADL), derivan su fortaleza de su capacidad para suscitar asociatividad en un territorio determinado.
En primer término, la competitividad asociativa de una comunidad alude a su capacidad de interactuar, esto es, trabajar conjuntamente en la búsqueda de objetivos comunes. Ello requiere: metas claras acordadas, liderazgos compartidos, solidaridad y estímulo mutuo no exento de criticismo constructivo. La asociatividad se apoya en tres pilares: la confianza que se deposita en el otro y que se inspira hacia sí, el compromiso que incluye la inversión tanto de tiempo como de dinero, la colaboración entendida como interacción, el hacer con otros.
Aparte de los evidentes beneficios que de la asociatividad se derivan a nivel personal y social, en el plano de los emprendimientos económicos propios del desarrollo local, sus réditos son numerosos: permite disminuír costos, alcanzar economías de escala, acceder a nuevos mercados, aplicar nuevas formas de hacer empresa, modernizar y reconvertir, acceder a recursos de I+D y gestión tecnológica, elevar la productividad, mejorar la competitividad e, incluso, aumentar las exportaciones.
La segunda idea, la competitividad territorial, expresa el desarrollo integral de un territorio, como espacio geográfico construido por sus habitantes a partir de su potencial endógeno; éste recoge el conjunto de los recursos de diferente naturaleza: recursos naturales, físicos y financieros; capital social territorial en términos de cohesión social (organizaciones, instituciones, redes); capital humano territorial (el patrimonio de inteligencia y de conocimientos de un territorio dado); la identidad cultural territorial (historia, patrimonio, sistema de símbolos, etc.).
La competitividad territorial no es posible por tanto, sin un adecuado conocimiento del territorio que conlleve a la valoración de los recursos locales, del capital humano local y su promoción, de la cultura local y sus rasgos identitarios. Papel fundamental en esta dirección, lo cumple la educación, soportada en sistemas locales de educación pertinente y arraigada en el territorio.
El concepto de asociatividad que rompe con nuestro marcado individualismo, el de territorio que convoca a la construcción de nuestra desvertebrada región y que son el fundamento del desarrollo local, son también soporte del programa Antioquia Emprendedora, presentado por el señor Gobernador en el evento mencionado al inicio de este artículo y el cual será objeto de reflexión próximamente en esta columna.
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