Cuando se recibe una dignidad hay que manejar el comportamiento, respetar el cargo y a sus colegas. Hacer buen uso de la autoridad y manejar ante todo el poder con humildad y no ir a desbordar los límites en las diferentes misiones propias del cargo, y en todo, prudencia, que es el fin más preciado.
Preocupante el comportamiento del presidente del Senado, Armando Benedetti, al verlo en las antesalas que hizo en Venezuela para congraciarse con el presidente Chávez, el canciller Maduro y con la Asamblea Nacional de ese país.
El Presidente Santos, en la reunión en San Pedro Alejandrino en Santa Marta, dio a entender que trataría de hacer unas buenas relaciones con nuestros vecinos sin renunciar a nada que pudiera afectar a Colombia y demostrando su voluntad para una buena amistad y entendimiento, pero sin intermediarios.
Todos sabemos del comportamiento mental del comandante Chávez. Debemos tener buena memoria para acordarnos de las veces que le juró amor eterno al ex Presidente Álvaro Uribe Vélez y las veces que lo sacó por un voladero, no propiamente con buenos términos. Claro que su animadversión al ex Presidente la alimentaban la senadora Córdoba, gran amiga de Chávez, y otros personajes que en nada aportaban a la convivencia con los vecinos. "En río revuelto, ganancia de pescadores".
El Senado es el poder legislativo, donde se tramitan y aprueban las leyes de la República, y en una democracia los diferentes poderes se diferencian y se deben respetar. Todos sabemos que las relaciones internacionales son del resorte del Presidente de la República y su Canciller, eso debe respetarse.
Dios no lo quiera que el hoy Presidente del Senado les dé lidia a sus colegas en tan importante cargo, pues sus actitudes son muy cuestionables.
Basta recordar la lucida que se quiso dar en el discurso de posesión del Presidente Santos, dando cifras viejas y desactualizadas para hacerse notar ante los presidentes y misiones internacionales, pero desconociendo la realidad. Sus ansias de protagonismo desbordado entorpecen la labor de unas comisiones que están por actuar.
El flamante Presidente del Senado, que hasta hace poco era un anónimo, salió a la palestra gracias al partido de la U y con su actitud está desconociendo la disciplina de grupo y queriendo ser el salvador de una relación difícil, que solo con la dirección del Presidente Santos, la Canciller y las comisiones acordadas, podrán tener los efectos esperados, ¿pero, hasta cuándo?
El consejo es respetar los terrenos de cada cual, pero por protagonismo no ir a cometer errores en un terreno tan movedizo como son las relaciones internacionales.
Con el hermano país de Venezuela apoyamos el diálogo y pedimos respetar todos los conductos regulares, sin intrusos.
El senador Benedetti debe respetar a sus colegas del Parlamento y la dignidad que le dieron para tan importante posición.
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