Patrocinados por una revista científica de humor llamada " Anales de Investigación Improbable ", por la Asociación de Ciencia Ficción y por la Asociación de Estudiantes, éstas últimas de Harvard-Radcliff, cada año se otorgan unos premios, parodia de los premios Nobel, que destacan investigaciones inusuales e imaginativas cuyos resultados inicialmente provocan risa, aunque con frecuencia ponen a pensar. Si bien estos premios no otorgan dinero ni ocupan titulares en los medios como los verdaderos Nobel, suelen despertar interés.
Como es costumbre, la ceremonia de entrega de los llamados Premios Anti-Nobel de este año se realizó en el Teatro Sanders de la Universidad de Harvard y contó con la presencia de varios premios Nobel verdaderos y de muchos de los que recibirían el galardón. Un dato curioso es que Andi Gem, premio Nobel de Física de este año por sus estudios sobre el grafeno -sustancia de promisorio futuro industrial compuesta por una sola capa de moléculas de carbono- había recibido un anti-Nobel en 2000 por haber mostrado cómo hacer levitar sapos por medio de magnetos.
Este año ocurrió algo que merecería el anti-Nobel del periodismo: el ex presidente de México Vicente Fox, al felicitar a Vargas Llosa por el Nobel de Literatura, le envió un mensaje que decía: "Felicidades Mario. ¡La hiciste! Ya son tres: Borges, Paz y tú". Fox dejó por fuera a Neruda, a Asturias, a Gacía Márquez y a Gabriela Mistral, e incluyó a Borges que, si bien lo merecía de sobra, nunca lo recibió.
En mi opinión, los siguientes fueron algunos de los trabajos científicos más destacados en este año. Unos investigadores ingleses y norteamericanos recibieron el de Ingeniería, por haber desarrollado un mecanismo para recoger moco nasal de ballenas, a control remoto. Dos holandeses recibieron el de medicina por haber demostrado que montar en la montaña rusa alivia los síntomas del asma infantil. (El título del artículo original: Asma y la montaña rusa: Cuando un estrés emocional positivo interfiere con la percepción del asma). El de Física se les otorgó a unos investigadores de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, quienes a través de un estudio aleatorio comprobaron que ponerse las medias por encima de los zapatos reduce el riesgo de caídas en senderos congelados por el invierno.
El premio de Paz fue concedido a dos investigadores de la Universidad de Keele, en el Reino Unido, por haber confirmado la creencia popular de que maldecir alivia el dolor. El de Salud Pública a un par de investigadores del Estado de Maryland por haber demostrado que las bacterias tienden a prenderse en los pelos de la barba de los laboratoristas.
El de Administración premió a tres investigadores de la Universidad de Catania, en Italia, por un estudio computacional que demostró matemáticamente que las organizaciones son más eficientes si promueven a sus empleados al azar; curiosamente el escritor inglés Chesterton intuyó este hallazgo en 1904, cuando escribió una novela sugiriendo que para las democracias era mejor escoger sus gobernantes al azar.
El de Planeación se otorgó a varios científicos por haber encontrado que movimientos del hongo Physarum polycephalum para buscar alimentos, son útiles para encontrar las rutas óptimas en el diseño de carrileras.
El de Economía fue para Eric Adams y Scott Socolofsky, ejecutivos y directores de Goldman Sachs, Lehman Brothers y Merry Lynch, quienes en 2005 publicaron un trabajo sobre la forma de invertir dineros de manera que se maximicen los ingresos y se minimice el riesgo financiero.
Y, finalmente, el de Biología fue para unos morbosos investigadores de China y la Universidad de Bristol, por haber demostrado científicamente que el sexo oral que practica el murciélago de las frutas, ¡prolonga el tiempo de copulación!
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