Cuando su hija Flore nació, hace dos años, empezó a cuestionarse, un poco más a fondo, sobre los alimentos que consumía su mujer, Sofía Salazar. ¿De dónde viene esta pera?, ¿hace cuánto fue cosechada?, ¿qué insumos usaron?. La duda: ¿qué tan contaminada está?
Diego Benítez Valencia ya tenía la inquietud sembrada desde hacía un par de años atrás, cuando hizo su práctica como administrador de empresas, y conoció de cerca la cadena de suministro de los alimentos.
Allí visualizó que había algo roto en esta cadena: el valor que se paga por un producto se distribuye en una cantidad de intermediarios.
Así que decidió poner sobre papel y lápiz su idea de conectar directamente al consumidor en las ciudades con el productor rural, "para así tener un producto fresco, sano y cercano". Se trata además, de reducir costos en actividades que se replican y en lograr que haya un comercio justo, es decir comprar más cerca. Un estudio de la Universidad Nacional reafirma su tesis: solo el 30 por ciento de productos que se consumen en Medellín son de la región.
Con esta aspiración en mente creó el sitio Quierosiembraviva.com, diseñado para llevarle directamente a su casa una caja de frutas y verduras cosechadas por productores registrados.
En la plataforma se almacena un perfil de cada agricultor, con videos, fotos y georreferenciación del cultivo. Se le hace seguimiento a las actividades clave para así conocer la trazabilidad del producto. El proveedor utiliza este sistema para registrar los hechos importantes de su cosecha, como si fuera una bitácora.
Con esta información es posible planear qué lleva cada canasta, que termina por contar la historia que existe detrás de cada producto. Ahora en vez de tener una huerta en su balcón, tiene más de 35 cultivos en el país de donde sabe que viene lo que come. Una manera de cuidar la salud pero también de contribuir al desarrollo agrícola del país. "Adoptando un consumo más consciente es la mejor forma en que los consumidores podemos ayudar".
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