Alas 9:00 a.m. ya es difícil caminar con rumbo definido entre los corredores y pasadizos que conectan 50 centros comerciales en El Hueco. Y después es imposible; se anda a merced de la corriente entre ofertas que salen al encuentro desde cada local. En aquellos remolinos hay que estar prevenido para que no se ahoguen el dinero y las compras en manos de delincuentes.
En las cuentas del presidente de la Asociación de Comerciantes de Guayaquil (Asoguayaquil), Raúl Mario Echeverri Duque, son más de 6.000 locales comerciales en un área de 10.000 metros cuadrados y alrededor de un millón de personas que los visitan cada día en esta época.
Por ello, destaca el refuerzo de la seguridad que el gremio de comerciantes y la Policía mantendrán hasta el 31 de diciembre en el sector.
En el denominado Plan Navidad, explica que se articulan cerca de 400 hombres entre personal de la Policía y de seguridad privada.
"Tenemos un 99 por ciento del sector monitoreado a través de unas 200 cámaras dirigidas al interior de los centros comerciales y en las calles", señala Echeverri.
Desde las centrales de monitoreo dispuestas en cada centro comercial, se tiene vigilancia permanente sobre los parqueaderos, pasillos comerciales y de oficinas, así como sobre el mar de gente en que se transforman las calles.
"Cualquier incidente de seguridad, se reporta a la Policía para que actúe de inmediato con el personal asignado para el cuidado especial de la zona", explica Echeverri.
La estrategia la complementa personal del Tránsito Municipal y Espacio Público.
Pero el comercio en el sector, alentado en la gran mayoría de los casos por la búsqueda de economía, no solo se da en su versión formal. Una gran variedad de artículos se ofrecen a voces, se recatean y se compran a los vendedores estacionarios que por tradición se ubican en el sector.
Desde zapatos y ropa de moda, variada también en calidad, juguetes y artículos electrónicos, hasta una cobija con la imagen del Divino Niño, la Virgen de Guadalupe o del equipo de fútbol favorito, todo se encuentra exhibido o se menciona en el pregón que anima el paso de la procesión.
"Bluyinería de marca, tenis, chaquetas, bolsos de cuero, correas en promoción... ¿qué buscaba?", la pregunta, casi en forma de lamento sale de cualquier rincón entre la multitud.
La respuesta, cuando por fin se tiene todo lo contenido en la lista de regalos -o por lo menos para lo que alcanzó el presupuesto- no podría ser otra que "¡la salida, la salida!".
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