Discusiones con compañeros de trabajo con los que antes nos llevábamos bien. Enfrentamientos con nuestra pareja por temas triviales o de dinero. Sensación de ahogarse en un vaso de agua y de que no podemos afrontar tantos problemas.
"Son algunos de los efectos colaterales de las situaciones de incertidumbre y adversidad como las que ahora afectan a buena parte del mundo y que conducen a muchas personas a ver el panorama totalmente negro o más oscuro de lo que en realidad es", señala la psicoterapeuta Carmen R. Velasco, experta en tendencias sociales.
"Nadie niega la existencia de una crisis que está afectando las situaciones familiares, sociales y personales de mucha gente, pero buena parte del sufrimiento mental de muchas personas no se debe a lo que les está sucediendo, sino a lo que temen que pueda sucederles en el futuro", agrega Velasco.
"En todo caso, como reza un proverbio budista, "No es con el desaliento como se sale de un pozo sino buscando la luz"", agrega la experta, y destaca que "incluso aunque tengamos problemas verdaderos, una actitud pesimista sólo contribuye a agravarlos y a dificultar la búsqueda de salidas".
"La experiencia demuestra tres hechos clave sobre la adversidad: que independientemente de su nivel socioeconómico todos los seres humanos reciben su dosis de adversidad que, aunque cueste verlo mientras se viven, los infortunios nos hacen cambiar, evolucionar y aprender, y que la mayoría de las desgracias que anticipamos nunca llegan a suceder", dice.
A desactivar el pesimismo
"Los psicólogos llaman pensamiento catastrófico a la tendencia a pensar sólo en las consecuencias negativas de un suceso, lo cual ocasiona ansiedad e incertidumbre. La primera estrategia que hay que cultivar para no verlo todo negro consiste en evitar la costumbre de anticipar mentalmente cosas que no han ocurrido y que, con toda probabilidad, nunca sucedan", aconseja la psicóloga clínica María A. Barja.
"Para darnos cuenta de que estamos incurriendo en una anticipación negativa, debemos identificar sus síntomas: sufrir y tener miedo, debido a la sensación de amenaza que produce la mente por algo que adelanta".
La psicóloga recomienda cultivar y reforzar nuestra confianza en la vida, ya que "si revisamos nuestro pasado, comprobaremos que la inmensa mayoría de las cosas que pensamos que nos harían sufrir nunca han sucedido. En cada momento hemos de vivir lo que toca", dice.
Para salir del pesimismo, la psicóloga aconseja preguntarse: ¿Pensar negativamente me sirve de algo?
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