Para esos domingos o festivos en que la mayoría de los integrantes de la familia aprovechan para dormir hasta tarde, lo ideal es planear un delicioso brunch (breakfast y lunch, es decir, desayuno y almuerzo) para disfrutar de todo un poco, sin afanes y con mucho de dónde elegir.
Consultamos con cuatro reconocidos chefs de la ciudad para que nos compartieran sus puntos de vista sobre lo que debe y no debe tener un brunch casero. Ellos son Álvaro Molina, de Casa Molina; Óscar Gónima, de Raffaello; Juan Pablo Valencia, de Mystique y Mónica Gómez, del Café Colombo.
Ellos coinciden en resaltar que antes de cualquier decisión sobre el menú a elegir, se debe tener en cuenta que deben ser ingredientes livianos. "La gracia del brunch es que debe ser hecho con comidas relativamente livianas porque la idea que se puedan comer muchas cosas distintas a lo largo de varias horas", explica Álvaro Molina.
Como el brunch es la mezcla de lo que se come al desayuno y al almuerzo, debe incluir trozos de frutas frescas, sin almíbares, azúcares o cremas, agrega Óscar Gónima.
Los expertos hablan que un brunch clásico debe llevar además, huevos en diversas presentaciones, café fresco, variedad de jamones, ensaladas frías y calientes; quesos en diversos grados de maduración, precisa Juan Pablo Valencia, fríos y calientes, que permitan untarse en la variedad de panes, y ojalá se puedan acompañar con compotas o mermeladas caseras.
A lo anterior se pueden agregar pescados en escabeche, souflés de queso, salmón ahumado, un buen roastbeef, jugos naturales puros o combinados y una buena mimosa.
Pero también se puede hacer un brunch temático, señala Mónica Gómez. "Si es brunch paisa debe llevar choricito coctelero, arepitas, platanito maduro en cuadritos, tortillita de huevo, chicharroncitos miniatura y papita criolla cocida".
Anímese a crear su propio brunch. La creatividad es ilimitada.
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