Tras el fracaso del primer intento de frenar el derrame de crudo en el golfo de México, las cuadrillas de rescate planeaban ayer dejar un enorme domo de contención en el fondo del mar mientras llegaban más equipos para tratar de controlar la situación.
Los nuevos equipos lanzarían lodo y cemento a través de un tubo directamente sobre el pozo fuera de control, en un proceso que tardaría entre dos y tres semanas, pero el vocero de British Petroleum, Mark Proegler, dijo que evaluaban tres métodos para contener la fuga.
Las cuadrillas dejarían el domo de contención en el fondo, a 490 metros del lugar del derrame, mucho más lejos de donde lo dejaron el sábado luego de que cristales de hielo taponaran su pico.
Podría pasar al menos un día antes de que BP pueda volver a intentar ubicar la estructura sobre el pozo, que derrama más de 757.000 litros de crudo por día.
La necesidad de contener el derrame se hizo más urgente, luego de que un puñado de bolas de alquitrán apareciera en la isla Dauphin.
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