Así como se empieza a ser libre cuando se corta la primera barra de la reja, así también empieza la reconstrucción de un pueblo arrasado cuando se pone la primera piedra de las nuevas edificaciones.
Algo así fue lo que hizo la distribuidora ParaConstruir, que ayer les donó a las fundaciones Sueños por Colombia y Corciven (Corporación Cívica de Venecia) un cheque de 30 millones de pesos destinados a la reubicación de las familias que en 2010 lo perdieron todo en las dramáticas inundaciones que produjo el invierno, en especial las crecientes del río Cauca.
ParaConstruir recolectó esta suma en una campaña con sus aliados de las ferreterías y depósitos de todo el Suroeste (en total 80), a los que motivó para que intensificaran sus ventas de cemento Argos con la idea de que por cada bulto vendido la entidad ponía 200 pesos.
La meta inicial fue vender 120.000 unidades para conseguir 24 millones de pesos, pero hubo tal compromiso, que al final se vendieron 151.300 bultos y se sumaron los 30 millones de pesos.
El acto de entrega de la donación tuvo lugar ayer en un estadero del corregimiento, con presencia de los dirigentes de las fundaciones comprometidas, el alcalde de Venecia y unos protagonistas de lujo: los ferreteros y dueños de depósitos, que lograron la meta y la superaron.
"El aplauso es para ellos, que hicieron el esfuerzo y que creyeron en nuestra campaña solidaria", dijo Luis Miguel Ramírez, gerente administrativo y financiero de ParaConstruir, que fue quien ideó la campaña.
El primero que la oyó de sus labios fue Luis Javier, su padre, un hombre lleno de emotividad y de sentido social, quien lo apoyó y fue el más expresivo de la tarde.
"Uno da y le llega, la felicidad de los demás es mi vida, los pobres no pueden vivir toda la vida sin esperanzas, tenemos que hacer cosas grandes por ellos", expresó Luis Javier, que también integra a Corciven, una fundación formada por finqueros de Venecia que existe hace más de 15 años y que trabaja y apoya las grandes causas sociales de esa localidad y, obvio, de su corregimiento Bolombolo, tal vez más conocido que el mismo pueblo.
Su representante legal, Héctor Echeverri, era uno de los más felices, especialmente porque valora toda semilla solidaria que se ponga en favor de los que más sufren.
"Al principio de las tragedias todo mundo apoya, pero luego se olvidan, esto se venía haciendo en silencio y acá están los frutos", manifestó.
Las que sufrieron
Y es que si a algún pueblo antioqueño golpeó el invierno fue a Bolombolo. Colombia aún recuerda las imágenes de las casas taponadas por el Cauca, de las que sólo se veían techos o balcones.
El agua arrasó casas o en su defecto enseres y la gente se quedó en la calle. Les pasó así a Claudia Lozano y a su madre, que tuvieron que vivir dos meses y medio en carpas junto al cementerio mientras el agua se salía de su vivienda.
"Fue muy duro, por las noches el frío con mi niño y de día el calor, quedamos sin nada, pero ya volvimos a la casa, nos ayudaron con la pintura y el piso, pero falta mucho". Igual le pasó a Mónica Sánchez, que con su hijo de seis años tuvo que padecer el destierro de su vivienda durante tres meses.
Gloria Cock, directiva de la Fundación Sueños Por Colombia, que tiene asiento en Bolombolo desde 2001, resaltó el gesto de solidaridad y destacó esa alianza entre los ferreteros y ParaConstruir en esta causa social, "es un gana gana en el que todos se benefician, pero a la vez contribuyen a una obra social de mucho significado", destacó.
El alcalde de Venecia, Carlos Alberto Correa, precisó que la reubicación de las 360 familias damnificadas de Bolombolo cuesta 7.000 millones de pesos, "y el mero presupuesto del municipio son 5 mil millones, imagínense las proporciones".
Por eso agradeció de corazón la obra y anunció que se trabaja en la consecución del lote para iniciar la construcción de las viviendas mientras se espera que la fundación Colombia Humanitaria empiece a girar los recursos.
Bolombolo no está solo. Ayer se vio que la solidaridad lo empuja duro a la reconstrucción. Y así es más fácil lograr el objetivo.
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